sábado, 8 de noviembre de 2008

Tercera Tópica - Entrevista a Rubén Zukerfeld


-Dentro de su recorrido institucional, se destacan sus participaciones en la APA, como miembro didáctico, en la Sociedad Argentina de Psicoanálisis y en el Instituto Psicosomático de Buenos Aires, como miembro fundador. Evidentemente la actividad institucional tiene un lugar importante en su profesión. ¿Cómo fue llegando a esos ámbitos?


-Hay en mi historia diversas pertenencias. Soy médico, apenas me recibí ingresé
en lo que hoy en día es la Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados, estoy hablando de los años 70. También realicé diversos grupos de estudio, en esa época,se hacían grupos donde se veía cronológicamente la obra de Freud, por ejemplo.Paralelamente a esto que era formativo fundamos, junto a otros jóvenes colegas, el departamento de adolescentes del Centro de Salud Mental N.º 1. En esa época, surgía una política hospitalaria que había inaugurado Mauricio Goldenberg en el Policlínico de Lanús, la idea de los centros ligados con el Hospital, en el caso nuestro, era el Pirovano. Al mismo tiempo, tomé contacto con la Clínica del doctor Cormillot en Flores, y allí me empecé a vincular con “el mundo de los obesos”, de los pacientes adictos a las anfetaminas, que para mí era totalmente desconocido hasta ese momento, y luego fundamos una comunidad terapéutica. Estos fueron los primeros pacientes psicosomáticos que conocí, allí se trataban hipertensos, diabéticos, obesos. Se trabajaba en psicoterapias de grupo, individuales y familiares.

Después, en el 74, ingresé en la APA. Mi ingreso coincidió con el momento en que
se produjo una la reforma, por primera vez gana las elecciones, por un voto de diferencia, Jaime Szpilka, que ahora está en España, y se produce la renovación
del sistema curricular. Hasta ese momento la formación se basaba en un sistema
bastante escolar, luego, todo eso se cambia por la famosa “libertad de cátedra”,
y libertad curricular, donde cada uno podía cursar seminarios, tomar créditos
y armar un puntaje y un recorrido propios: se inaugura el pluralismo ideológico.
Dentro de la APA, que sería la tercera institución con la cual estuve vinculado,
se produce, en el año 77, una escisión de la surgen la APA y APdeBA, aunque en
forma paralela, yo seguía vinculado con el Centro N.° 1, y con la Clínica del
doctor Cormillot. Hice un proceso muy particular, porque continuaba mi análisis
didáctico, con un analista de APdeBA, mientras seguía mis seminarios en la APA.
Fuimos dos personas en la historia de la APA, las que elegimos mantener la doble pertenencia.

Esa escisión dentro de la institución coincidió con un momento histórico durísimo,
uno de los picos de la represión política. Después terminé mi formación en la
APA, y empecé a vincularme con instituciones que trabajaban, justamente, en el
campo de la psicosomática, en lo que hoy en día serían los trastornos de la alimentación.
Unos años después, se funda el Instituto Psicosomático de Buenos Aires, en realidad,
eran psicoanalistas que habían fundado, dentro de la APA, lo que se llama el departamento de psicosomática. Ellos organizaron esta otra institución, a la cual yo después me sumé, que ya debe de tener once o doce años. Y después, hablando de instituciones, lo más reciente dentro del psicoanálisis, hace seis años, todo un grupo de psicoanalistas decidimos organizar otra institución, que mantiene su pertenencia a la IPA, es la tercera en Buenos Aires, y que es la Sociedad Argentina de Psicoanálisis. Algunos de los que fundaron esta última sociedad dejaron la APA, gran parte venía de allí.

Algunos de APdeBA y otros no venían de ninguna institución, como Rafael Paz, por
ejemplo, que había estado en la APA y que se había ido en la década del 70, cuando
surgió el grupo Plataforma y que ahora volvió a la IPA a través de SAP. En este
momento sigo perteneciendo a la APA, pero milito en la nueva sociedad.

-¿Por qué la decisión de fundar el IPBA cuando que en el seno de la APA funcionaba un departamento de psicosomática en el cual venían trabajando?

-Es una muy buena pregunta. Los cuatro psicoanalistas que fundaron el IPBA, primero
como institución privada y ahora como asociación, fueron Rodolfo D’Alvia, Mauricio
Chevnik, Guillermo Rinaldi y Alfredo Maladesky. Después, yo y otra gente tuvimos
la necesidad de tener algún tipo de organización con mayor independencia, que
nos diera la posibilidad de dar mayor formación y generar un clima de investigación.
Este es un tema que generó muchas discusiones internas, pero en la APA no teníamos
esa posibilidad, se necesitaba organizar todo un sistema de docencia, investigación
y la institución grande no lo facilitaba, básicamente sería eso. Por otro lado,
en ese entonces, existía cierta posición ideológica con respecto a la psicosomática,
que entraba en colisión con la que predominaba en la APA.

Esto que voy a decir es un poco esquemático, pero digamos que uno de los grandes
choques que hay en el campo de la psicosomática es la utilización in extremis
del modelo de la conversión para dar cuenta de los fenómenos en el cuerpo versus
lo que en su momento fue todo un boom, y que llega a través de la Escuela Psicosomática de París de Pierre Marty, de M’Uzan, etc. que plantea perspectivas bastante distintas para la comprensión de la enfermedad somática. Nosotros estamos más de ese lado.

En el campo psicosomático, el grupo de Chiozza que fue otro grupo importante,
estaba en la APA, pero también fundó su institución por separado y ha trabajado
ya desde antes. Digamos que esto es un problema más de las instituciones, en general,
cuando hay ciertas ideas fuertes con respecto a algunas cuestiones, si bien el
pluralismo las puede sostener, hay un momento determinado en que se necesitan
espacios paralelos.

-¿Por qué se torna necesario ubicar a lo psicosomático como lo distintivo
de una institución?


-No es una respuesta fácil. En mi historia y en mi experiencia personal, fue y
es tratar de producir cierto movimiento, cierta inquietud, revulsión en el psicoanálisis convencional. El campo de la psicosomática probablemente haya sido el campo donde por primera vez se pisó la noción de frontera o de límite del quehacer psicoanalítico. Empezó como una imposibilidad, como un tope a la formación tradicional, y se convirtió en un desafío. Si tomamos, por ejemplo, el concepto de regresión: el modelo tradiconal de abordaje de las psiconeurosis de transferencia, utilizado a la manera habitual,con ciertos pacientes que entrarían dentro del campo psicosomático a secas, ha producido situaciones iatrogénicas, daños. Se produjo una especie de “aprocustamiento”, se trató de ajustar a un paciente con un funcionamiento psíquico particular a lo que hoy en día entendemos como modo de funcionamiento neurótico, cuando en realidad no eran pacientes con esas características. Se jerarquizó la familiaridad del analista en su hábitat en detrimento de la comprensión de pacientes donde el cuerpo atravesaba cuestiones, en última instancia, de vida o muerte.

-¿Se refiere al encuadre teórico?

-Al encuadre teórico y a ciertas posiciones de la técnica. Recuerdo situaciones
más bien graciosas, sin trascendencia, que rozan el humor, si se quiere, y otras
más severas. Cuando me inicié, el primer contacto que tuve con pacientes “del
cuerpo” fueron pacientes obesos. Recuerdo que mi primer paciente obeso pesaba
ciento cuarenta kilos, naturalmente, yo le planteé la regla fundamental, que era
lo que había aprendido, y lo hice recostar en el diván: a los diez minutos, el
diván se rompió y él quedó avergonzado, sin poder levantarse. A la distancia,
parece una anécdota humorística, pero digamos que esta persona dramatizó, hizo
literal justamente la cuestión. En este caso, por inexperiencia, pero en otros
por una postura, digamos, ideológica, se recostó a pacientes que no debían estar
recostados.

-Eso ha pasado en todo el campo del psicoanálisis, no solamente en el psicosomático.


-Por supuesto, después me fui dando cuenta.

-Pensaba en lo que plantea Lacan en relación con las entrevistas preliminares y la importancia que les empieza a dar en un momento donde el procedimiento era hacer un par de entrevistas y luego al diván.

-Exactamente. Por otra parte, en relación con lo psicosomático hay otra cuestión
que es la interdisciplina. Me refiero al delicado trabajo en una interfase con
la medicina. Trabajamos cerca de los médicos, en un entrecruzamiento entre lo
que serían los relatos hermenéuticos y los positivistas, en una zona que es muy
compleja.

Por ejemplo, hoy en día, atender diabéticos, hipertensos, ulcerosos u oncológicos
es estar trabajando permanentemente con demandas y con ofertas terapéuticas que
tienen un ritmo, una modalidad que en mi opinión tienen muy poco que ver con la
formación psicoanalítica tradicional. Todo esto, nos provocó la necesidad de hacer
revisiones teóricas importantes.

-Uno de los frutos de esa revisión es la “tercera tópica” ¿En qué consiste?

-En darle jerarquía tópica, estructural y fundante a la noción de escisión freudiana.
Freud pasa de su descubrimiento princeps en la clínica de la histeria de conversión,
la clínica de la psiconeurosis, a la teoría de la represión. En un principio,
el concepto de represión daba cuenta de una patología, después se convirtió en
un concepto general propio del sujeto humano, del funcionamiento del inconsciente.

En ciertas lecturas de Freud, lo que me pareció interesante es la secuencia histórica
en la cual él introduce la escisión. Primero en el fetichismo y después en las
últimas lecciones, sobre todo en “La escisión del Yo y los mecanismos de defensa”,
un trabajo que queda inconcluso. Daría la impresión, tal vez esto desde una perspectiva epistemológica, de que él también estaba recorriendo el mismo camino. Es decir, estaba yendo de un mecanismo descrito en la patología a introducir un mecanismo que podría dar cuenta de un funcionamiento general, universal. En realidad, utilizamos la terminología “inconsciente escindido” en condiciones de coexistencia estructural con el inconsciente reprimido y con sus modos de producción. Esto es darle un nombre con más raigambre freudiana frente a múltiples nombres que han surgido en muchos posfreudianos que han trabajado con otros modelos del aparato psíquico. En el campo de la psicosomática en particular, es interesante ver las correspondencias, desde el punto de vista epistemológico, que se pueden encontrar entre ciertas nociones metapsicológicas y ciertos avances o planteos de las neurociencias modernas, éste es un tema muy polémico. Por ejemplo, hoy en día, para cualquier neurocientífico actualizado, la mente es modular, trabaja en módulos. Existen complejas tramas articuladas, pero no hay una uniformidad de funcionamiento. La noción de inconsciente es una muy buena base para la comprensión de las memorias.

En neurociencia, se distingue entre memorias declarativas, o sea, memorias capaces
de ser memorizadas y declaradas, que alcanzan la representación de palabra y pueden
hacerse inteligibles, de lo que llaman memorias procedurales, memorias que tienen
que ver con hábitos que no llegan a formularse primariamente en términos de palabras.
Pero sobre todo se las diferencia de las memorias emocionales, a las que incluso
les adscriben circuitos neuronales absolutamente diferenciados. Uno puede preguntarse, como ha hecho Hugo Bleichmar, por ejemplo, hasta dónde ciertas nociones que vienen del psicoanálisis no tienen grados de correspondencia con esto.

Los neurocientíficos modernos hablan de una estructura que llaman hipocampo que,
conectada con la corteza frontal permite o es la base de los recuerdos, en el
sentido tradicional de la palabra. Pero ubican otra zona que se llama amígdala
que tiene algunas conexiones con el hipocampo, con el hipotálamo, de donde surgen
todas las hormonas del cuerpo y que son memorias emocionales. En un caso, se recuerda
con palabras y en otro, es imposible recordar con palabras, pero sigue siendo
memoria. Con esto, me están diciendo de otro modo lo que estamos planteando cuando
decimos que necesitamos una tercera tópica. Es decir, mantener el funcionamiento
de la segunda tópica freudiana pero hacerla coexistir, por lo menos teóricamente,
con otro modo de funcionamiento donde las huellas mnémicas no son evocables, sino
que pueden activarse. Es como si la pulsión se hubiera ligado a representaciones
de cosa, hubieran quedado reprimidas primariamente y entonces eventualmente se
liga, no a representaciones de palabra, de acuerdo con las leyes de la represión,
con las leyes del Edipo. Pero paralelamente, estamos hablando de que hay huellas
que han quedado como marcas, que eventualmente se activan y producen efectos,
muchos de ellos fisiológicos, pero que no se han ligado a representaciones de
palabra.

-Podríamos pensarlo al modo en que Lacan plantea lo Real, algo que no está
en relación con el significante, que no ha pasado a la significación.


-Claro.

-¿Cuáles serían las manifestaciones clínicas del inconsciente escindido?

-La idea del inconsciente escindido es que es universal, no está planteado en
términos de psicopatología, sino como estructuración del psiquismo. Cuando hablamos
de modos que coexisten estamos hablando de un funcionamiento psíquico de cierta
fluidez.

Hablar de tercera tópica es simplemente incorporar al esquema propuesto por Freud
de la segunda tópica la barra de la escisión, junto a la de la represión primaria.
Hay una cantidad de magnitudes que de alguna manera quedan reprimidas y van a
operar de acuerdo con lo que llamamos las reglas de la estructura del Edipo y
del conflicto. Pero lo que llamamos inconsciente escindido no presenta una estructura
representacional. Desde el punto de vista económico, hay fenómenos de carga y
descarga, es decir, huellas que se activan y se descargan.

En condiciones normales neuróticas, en todos nosotros hay procesos que constituyen
los productos del inconsciente reprimido: lapsus, actos fallidos, transferencias,
vale decir, las clásicas formaciones del inconsciente. Pero paralelamente existen
descargas en comportamientos y en funcionamientos propios del cuerpo, somáticos.
Lo que sucede es que la dinámica de la represión, desde el punto de vista tópico,
es vertical, pero hay una dinámica de la escisión que, metafóricamente, consideramos
horizontal. Si esto tiende a cristalizarse en esta posición, es como decir que
la mayor parte del funcionamiento psíquico queda a expensas de fenómenos de carga
y descarga.

-Esos fenómenos pasarían la barrera de la escisión y entrarían en el campo
de la represión.


-Claro, para la Escuela Psicosomática de París sería lo mismo, pero lo dirían
de otro modo: se produce un aplastamiento del preconsciente y la percepción-conciencia, y el aparato psíquico en términos generales queda dominado, controlado por fenómenos de carga y descarga desde el punto de vista económico. Si uno lo estudia desde el punto de vista de la teoría del narcisismo, el ideal del yo aparece ligado a fenómenos que tienen que ver con el Edipo, con la alteridad, con la identificación, con la intersubjetividad. Pero por definición, siempre hay un remanente del yo ideal cuya sede es el inconsciente escindido. Es decir, en este modelo coexisten el Ideal del Yo con el Yo ideal. Donde el Yo ideal desmiente (la triple d le decimos), se produce la desmentida radical, la duplicación y la descarga. Cuando la percepción-conciencia y todo el funcionamiento psíquico queda comandado por el Yo ideal, estamos en presencia de lo que muchos autores llaman patologías del narcisismo. La Escuela Psicosomática de París jerarquiza la presencia del Yo ideal, pero no tienen un modelo tópico.

-Siguen con el modelo de la segunda tópica.

-Sí. Algunas de estas ideas están inspiradas en algunas revisiones que hizo André
Green en un libro cuyo título alude a todo eso que yo conocí cuando me inicié
en la profesión, que son Las locuras privadas. El concepto de locuras privadas
es un concepto interesante porque está abarcando con este nombre elegante que
le da, a toda la gama de situaciones fronterizas, pero que no son solamente el
borderline tradicional de la psiquiatría, ni la perversión.

En el modelo de la tercera tópica, se jerarquiza mucho la fluidez, hay una dinámica
horizontal, la percepción-conciencia está alternativamente y simultáneamente trabajando sobre los dos modos de funcionamiento. Es decir, la escisión tiene un valor integrador, aunque parezca una contradicción, porque va a permitir que funcionen en el sujeto lo que llamamos procesos terciarios. Freud describió los procesos primarios y secundarios.

Green, en el año 72, escribió un trabajo que se llama “Notas sobre unos procesos
terciarios”, allí habla de una clínica y de una teoría que necesita implicar los
procesos primarios con los procesos secundarios. Él le hace una especie de crítica
subyacente a la idea de que cierto psicoanálisis pareciera querer “secundarizar”
a los pacientes, haciendo una especie de apología, de saturación del proceso secundario.

Cuando, en realidad, en el proceso de la cura, lo importante es esa implicación,
esa combinación de lo primario y de lo secundario, y a eso lo llama proceso terciario.

También lo han trabajado acá otros autores, como Héctor Fiorini y alguna gente
que ha trabajado sobre la creatividad. Nosotros damos un paso más, decimos que
el verdadero proceso terciario es dar cuenta de lo inefable, de lo indecible.
Es decir, de lo inconsciente escindido. Es un segundo movimiento en el cual el
preconciente, con implicaciones de proceso primario, logra dar cuenta de estos
fenómenos que son producciones del inconsciente escindido, de aquello que nunca
tuvo ligadura con una representación.

-Digamos que a través de los fenómenos artísticos llegan al campo de la conciencia, entonces tienen que atravesar el proceso secundario.

-En el proceso de la cura, sobre todo en el campo del que nos estamos ocupando,
es necesario darle nombre a lo que aparece como pura descarga, pura sensación.
Eso requiere justamente una buena implicación de los procesos primario y secundario
para hacer un movimiento de verdadera creación. Una cosa es descifrar lo que la
conciencia no conocía de sí, el fenómeno microscópico de desmenuzar y volver a
rearmar en otro nivel el acto fallido, el síntoma, lo que fuera, ahí aparece el
fenómeno de descubrimiento de lo reprimido. Y otra cosa es cómo dar cuenta de
aquello que no estuvo nunca reprimido y que tiene sus manifestaciones. Hay una
tarea que llamamos, en la jerga, “del lado izquierdo” del aparato, donde en un
segundo momento se ejerce una acción de atribución, de investidura de aquello
que antes no había alcanzado a tener palabra alguna. Este es un punto importante
para la clínica en general. Hay que pensar en un aparato psíquico en el que no
sólo se puedan descifrar o comprender repeticiones, sino donde exista también
la posibilidad de generar transformaciones. Porque en este momento, donde hay
un aparato funcionando en un proceso terciario, lo que estamos diciendo es que
en el campo transferencial se produce una verdadera creación, en el sentido fuerte
de la palabra.

-¿La transferencia daría cuenta de los procesos terciarios?

-A través de la transferencia se puede dar cuenta de estos procesos, pero por
fuera de ella también, no la necesito de manera imprescindible.

-A partir de plantear la existencia de procesos terciarios y de un inconsciente escindido, ¿cómo pensar la técnica del analista?, ¿habría alguna diferencia del
modo en que lo planteó Freud?


-Cambia. Vos decís algo interesante: “del modo en que lo planteó Freud”. Todos
leemos a Freud de distintos modos también. La interpretación no es la única intervención del analista ni mucho menos.

-Tampoco Freud proponía eso.

-En la manera de leer a Freud, uno imagina un hombre que realizaba múltiples intervenciones. Y justamente, retomando estas cuestiones, pensamos que el lugar del analista es doble de acuerdo con este modelo, en el sentido de que no hay que quedarse con el analista que sólo escucha discursos, necesitamos del que escucha y además, metafóricamente, ve, ve cuerpos. Como decimos a veces, sería un uncionamiento
estereofónico o con las dos manos. Respecto de la coexistencia, estamos planteando
que en cualquier interlocución van aparecer permanentemente manifestaciones de
los dos modos de funcionamiento, y la tarea analítica es escuchar y ver el inconsciente escindido.

-Diría que uno se da a escuchar y el otro se da a ver.

-Exactamente. Y todos los procedimientos variados que existen, ya sean señalamientos,
como diferentes intervenciones de sostén, trabajos diversos en el campo, apuntan
a “terciarizar” justamente estas manifestaciones. Vuelvo a la patología, la inefabilidad que domina el campo, cuando el inconsciente escindido aplasta al inconsciente reprimido, es notable. En el paciente, llamado psicosomático, descrito como aquel que tiene una pobreza fantasmática, con un relato que es duplicador de la realidad externa, el famoso paciente en que todo su discurso se reduce a “eso es todo”, hay un aplastamiento del preconciente. Es algo tan marcado que el analista está en una tarea de inclusión, de reactivación, de revitalización, de compromiso,
o como quieras llamarlo, muy intensa. Este sería un tipo de paciente, después
está aquel que es pura descarga, pura impulsividad y donde uno esta permanentemente
ejerciendo funciones de pantalla de para excitaciones, como diría Freud, de barrera
y de sostén, de ordenamiento, de dique. Todas estas funciones las pienso como
funciones analíticas y dentro del análisis. Son todas funciones del analista y
dentro del campo que se va generando que tendrían como objetivo teórico esta “terciarización”, que no es lo mismo que “tercerización” que es lo que hacen las empresas multinacionales.

-También se habla de “tercerizacion” respecto de la función del analista en
el punto de producir un corte, como lugar de tercero, de ley.


-Sí, pero lo que más queremos enfatizar es el valor que tiene la psicoterapia
psicoanalítica como lugar donde no solamente se repiten cuestiones, sino donde
se crea historia, y eso está muy asociado con el concepto de proceso terciario,
que sería lograr nombre, de lo que no se ha dicho, de lo que algunos llaman lo
innombrable. Esta me parece que es una de las riquezas potenciales del psicoanálisis
duro. No se trata solamente de desciframientos. Es una vuelta de tuerca sobre
el viejo concepto de la vía di levare y la vía di porre en Freud, en el sentido
de que la tarea tradicional del psicoanálisis se realiza por vía di levare ( que
sería la tarea del escultor), pero a su vez trabaja también por la vía di porre
(la tarea del pintor). Freud tomaba el modelo del Renacimiento, donde una cosa
era el bloque de mármol al cual había que sacarle la estructura y otra, el lienzo
blanco sobre el que poner la pintura. Ha habido cierta tendencia que suponía que
la tarea psicoanalítica, tradicionalmente, era la del escultor, o sea, sacar el
bloque, sacar de adentro. Cuando, en realidad, intrínsecamente, en la tarea misma,
hay pintura sobre lienzo. Es un tema controvertido, creo que se ha confundido,
en otras épocas por lo menos, la idea de que la vía di porre, la del pintor era
la vía del consejo, la sugestión directa, la vuelta a la hipnosis. Acá lo que
estamos diciendo es ¡ojo, el pintor está creando! Además en la metáfora freudiana,
donde se utilizaba el Renacimiento como modelo, los grandes genios de esa época
eran escultores y pintores.

-Lo riesgoso, siguiendo la metáfora, sería pensar el lugar del analista como
el del pintor, como el de aquel que pone, que da sentido al decir del paciente.
Esto además fue una lectura que se hizo del psicoanálisis durante bastante tiempo.


-Es en el vínculo intersubjetivo, en el campo transferencial donde se construye
un sentido, no es el analista el que lo hace. Lo que nosotros privilegiamos es
la construcción vincular, en ningún momento vamos a pensar que el analista le
da sentido. Lo que pasa es que en la mente del analista es importante que esté
la presencia o la posibilidad de reflexión teórica acerca de estas mismas cuestiones.
Porque si no, muchas veces se hace mala pintura por desconocimiento de esto mismo
que estoy tratando de formular. El proceso terciario es una creación que se hace
justamente en presencia del otro y por efecto y acción del otro, es una construcción
vincular, no hay manera de que no lo sea. En este modelo, enfatizamos mucho la
noción de trauma. El predominio del inconsciente escindido aplastando al preconciente
pone de manifiesto que hay magnitudes de descarga que el aparato no puede procesar,
ahí estamos hablando de trauma. A mayor historia traumática, mayor inconsciente
escindido, mayores operaciones del Yo ideal. Haciendo una extrapolación podríamos
tomar un modelo de la realidad social argentina actual, en la cual, surgen prácticas
sociales que nosotros las entendemos como prácticas en proceso terciario. Los
partidos políticos tradicionales serían el proceso secundario saturado; las asambleas
vecinales, los nuevos modelos de representación que tienen un componente creativo,
nuevo, parten de una búsqueda anárquica, discutible, pero que tiene otra categoría,
otra característica y es correlativa con el efecto traumático de aquello que ha
quedado escindido, en este caso, como fuerza social. Es una dialéctica interesante.
Creo que cuanto más trauma, más condiciones de cristalización patológica, más
innombrables, más indecibles y más inefables: más necesidad de creación, de búsqueda
de lo nuevo a través de un vínculo con la presencia del otro. Uno puede, después
de hacer cierto proceso analítico, autoanalizarse. Por ejemplo, yo puedo, por
el entrenamiento que tengo, hacer un cierto análisis de mis propios sueños. Si
cometo un acto fallido, puedo hacer una tarea, estoy operando sobre el inconsciente
reprimido.

-Pero, eso no es un análisis, es el análisis de “un” sueño o de “un” acto
fallido.


-Por supuesto, pero quiero decir que hay algo que puedo hacer solo. En cambio,
con las manifestaciones escindidas, solo no puedo hacer nada. Ahí la presencia,
las interlocución con el otro imprescindible. En el vínculo del objeto auxiliar
con el enfant, la madre va dándole nombre a una cantidad de manifestaciones del
niño algunas de las cuales se van produciendo con cierto consenso y otras no.
Por ejemplo, si el bebé agarra la lapicera, la madre le dice: lapicera, tocala
o no la toques. Hay un objeto tangible que la madre ve y llama lapicera y el chico
toca y establece una experiencia sensorial, interioriza la representación lapicera
para ese objeto, se trata de fenómenos en donde opera el sentido de la vista o
el tacto. Ahora, cuando el chico llora y la madre le atribuye “es por hambre”,
puede acertar o no, eso va a depender de la famosa reverie. De todas maneras,
le está dando una significación y un nombre a algo que justamente no tiene el
consenso visual. Está nombrando lo que proviene de la interioridad del cuerpo,
lo cenestésico: ese es un acto fuertemente creador, de una creatividad máxima,
ese bebé solo no puede decir que tiene hambre. Tendrá una sensación en la cual
la biología y la posibilidad del acceso al alimento dirán algo y la indefensión
hará que se muera. Pero a partir del nombre, del servicio auxiliar que va acompañado
de todo lo que ya sabemos, se produce un acto creador de una magnitud distinta
de todas aquellas situaciones donde hay una circunstancia más consensuada. Esa
madre tuvo que interpretar la interioridad.

-Sin embargo, la significación siempre viene del Otro.

-Sí, pero lo quiero diferenciar, porque cuando la significación viene del Otro
en este nivel es parte de la constitución subjetiva y de procesos que ya conocemos.
Cuando viene para darle nombre a lo inefable es un acto de creación de una jerarquía
mayor. En todos los casos, el Otro da la significación, pero en un caso dar la
significación es más parte de una cierta habitualidad y en otro, es un acto de
creación con mayúscula. Para eso se necesita esa tarea tan particular de dos.
Cuando estás con pacientes cuyo mundo es un mundo de inestabilidades y de descargas,
y se logra esa interlocución, se construye esa significación de a dos, se produce
un efecto terapéutico de altísimo nivel. Ahí estrictamente no se ha levantado
ninguna represión, no se ha descifrado nada.

-¿Qué lugar le da a las fantasías inconscientes en el enfermar?

-Poco valor. Quiere decir que el concepto de fantasía inconsciente, en términos
generales, es útil para comprender fenómenos que de todas maneras tienen que ver
con la represión, o sea, donde el cuerpo queda tomado por lo conversivo. En última
instancia, para comprender los fenómenos conversivos, sí le doy valor a la fantasía
inconsciente, no puedo no dárselo. De acuerdo con este mismo modelo, por definición
no se trata solamente de fenómenos conversivos, sino también de aquellos propios
del funcionamiento de lo escindido. En ese sentido, no hablo de fantasía inconsciente, porque el modelo de fantasía implica una cierta organización representacional. Es esta una diferencia fundamental con todas las corrientes psicosomáticas como la de Chiozza y colaboradores que jerarquizan fundamentalmente las fantasías inconscientes y, a mi modo de ver, extienden al máximo el modelo conversivo. Él habla de fantasía inconsciente de órgano.

-Además plantea que para cada patología habría determinada fantasía.

-Exactamente, somos muy diferentes. Nosotros hablamos en términos de vulnerabilidad,
él es un teórico de la especificidad de la patología. Nosotros pensamos en términos
de mayor o menor vulnerabilidad a las patologías, este es un concepto totalmente
inespecífico. Decimos que la vulnerabilidad de un sujeto determinado para enfermar
no es la enfermedad. Definimos la vulnerabilidad como el predominio cristalizado
de un modo de funcionamiento psíquico propio del inconsciente escindido que copa
el funcionamiento del aparato psíquico, ésta puede devenir o no en enfermedad.
¿De qué depende esta vulnerabilidad?, de los sucesos y de la eficacia traumática
de la historia de este sujeto, de las características de lo que llamamos su red
de sostén vincular histórico y actual, y va a depender también de una noción que
no tiene nada que ver con el psicoanálisis y que es la calidad de vida de ese
sujeto. Es decir, las condiciones de vida, su grado de satisfacción y su posibilidad
de transformación en la realidad. Una historia de particular eficacia traumática
en determinado suceso no tiene valor patogénico solamente por el mecanismo a posteriori, clásico freudiano, sino que tiene valor por la eficacia de efracción económica, de barreras de excitación del trauma. A mayor antecedente traumático, mayor vulnerabilidad.

Ahora, a menor red de sostén histórica y actual, mayor vulnerabilidad. Le damos
tanta jerarquía a lo vincular que hasta decimos que el suceso real deviene traumático
en función del papel que ocupa la red de sostén. Casi diríamos que ciertos sucesos
vitales no tendrían eficacia traumática (o tendrían mucha menos) si el sostén
fuera adecuado.

-¿Qué diferencia habría con lo que Freud formula como series complementarias?


-Casi ninguna, con un pequeño detalle. Básicamente en Freud son tres series, todos
hablamos de ellas. No obstante, en la realidad, hay una jerarquización implícita
y hasta diría muy determinista en la idea de la experiencia infantil, que está
bien, es correcta, porque en realidad el psicoanálisis nació de allí. La sexualidad
infantil es la riqueza del descubrimiento freudiano, porque descubrir el concepto
de lo constitucional es prefreudiano, parafreudiano y posfreudiano. Desde lo que
llamaban la constitución, en el siglo diecinueve, al genoma humano de hoy, hay
toda una historia de la ciencia, pero de todas maneras no es una novedad freudiana.
Descubrir el valor del suceso desencadenante tampoco lo es. La cuestión es que
esta condición adquirió, por todo el desarrollo del movimiento psicoanalítico,
un cierto valor determinista que me parece que está sesgado. Cayó mucho en “la
suerte está echada”, ya está todo escrito en el primer año de vida, un montón
de concepciones muy propias de la escuela inglesa donde el modelo mamá-bebé se
ha tomado a veces explícitamente y otras implícitamente con un grado de determinismo
cuasi lineal, que hoy en día está totalmente revisado y modificado. Hay una cantidad
de desarrollos, ciertas nociones actuales de lo que se llama el campo de la complejidad, diferentes corrientes del pensamiento, que verían esto de manera un poco ingenua.

Es decir, esto se parece a las series complementarias, con la diferencia de que
si bien le damos jerarquía al valor de sostén infantil, le damos más importancia
aún a la red de sostén actual y al suceso traumático actual. Se trata de cierta
circulación dialéctica entre ambas cuestiones. Entendemos que es importante el
conocimiento, el rastreo, la historia, no cabe ninguna duda, pero dentro de una
dialéctica donde realmente las condiciones actuales tienen un valor patogénico
y reparador muy importante. Ahora, vulnerabilidad no es sinónimo de enfermedad,
es un potencial. Determinados factores desencadenantes podrían conducir, con determinada vulnerabilidad, al desarrollo de determinada enfermedad. Lo que sería constitucional estrictamente, pensemos en la hipertensión o en la diabetes por ejemplo, son patologías donde se reconocen disposiciones genéticas a padecerlas. No es tema del psicoanálisis, pero es tema de los pacientes. Uno diría, este señor en cuestión tenía genes para la hipertensión, eso un médico lo puede demostrar, esos genes pueden quedar toda la vida dormidos (ese es el modelo freudiano) porque sólo van a poder expresarse específicamente en la medida en que se hayan dado condiciones de vulnerabilidad.

Tales condiciones no determinan la hipertensión, pero como tiene genes para la
hipertensión, la enfermedad que desarrollará, teóricamente, es esa. Falta el tercer
elemento de la enfermedad, esta red vincular como todos sabemos no ejerce solamente
funciones de sostén (aquello que decía Freud en “El malestar en la cultura”, que
el otro cumple las funciones de auxiliar, modelo, objeto de satisfacción y rival).
El otro cumple esas cuatro funciones. La función de auxiliar es una función fundamental, pero como el otro también es modelo de identificación, a través de las redes vinculares circulan los ideales culturales dominantes, inter-subjetivamente y trans-subjetivamente.

Hoy en día no se puede trabajar en el campo de la psicosomática, si no se tienen
en cuenta estos ideales. Hay evidencias de que los ideales culturales dominantes
están asociados a ciertas patologías. El ideal cultural dominante de “eficientismo”
ha quedado muy asociado a patologías cardiovasculares. El ideal de “inmediatez”
está muy vinculado a las adicciones, “lo quiero todo y lo quiero ya”. El ideal
de la “delgadez”, asociado a los trastornos de la alimentación. Esto se trasmite
a partir de las redes.

-Esbozado así, las identificaciones tienen un lugar predominante. Pongamos, por ejemplo, el caso de un paciente cuyo padre murió a los cincuenta años de un ataque cardíaco, y él llega a la consulta porque su temor es morir a los cincuenta o no superarlos, aunque no lo asocie con aquel suceso. ¿Qué pasa con las identificaciones con las figuras parentales?

-Esas identificaciones tienen un gran peso, son muy habituales, muy importantes
en la clínica, son materiales de trabajo muy actuales. El punto es que estás dando
un ejemplo de identificaciones que se pueden estudiar claramente en el inconsciente
reprimido y tienen que ver con la figura del padre que está asociada al funcionamiento del Ideal del yo. Voy a poner un ejemplo distinto, en ciertos casos graves de anorexia severos, donde vemos chicas desnutridas, muy restrictivas, el ideal cultural dominante (¡ojo! en esas chicas hay una historia de situaciones traumáticas muy particulares con relación a la ausencia de sostén) ha quedado pegado del lado del Yo ideal. La búsqueda de la delgadez en la anorexia severa no tiene nada que ver con la estética ni con un procesamiento del Ideal del yo edípico, tiene que ver con una condición ontológica, de búsqueda de lo imposible, como diría Mac
Dougal, del esqueleto viviente. Condición típica de un Yo ideal que desmiente
radicalmente, a tal punto que se muere el quince por ciento de chicas anoréxicas
en función de desmentidas radicales.

El ideal cultural dominante de “delgadez”, implicado en un funcionamiento de predominio neurótico, funciona en la mayor parte de las mujeres (también de los hombres, pero hay un atravesamiento que es de género) donde la idea de delgadez está asociada a un cierto valor estético. Pero este mismo ideal, en el caso de la anorexia grave, funciona como un regulador de la autoestima en una condición de carencia absoluta, de modo tal que opera en términos de Yo ideal, donde “ser es ser delgado”. En la chica anoréxica grave, hay una historia en la cual ha habido carencias de “narcisisación” notables, podría ser la famosa historia de madres que esperaban varones o de chicas que iban a hacer abortos. Las limitaciones de su vida en cuanto a la satisfacción de relaciones objetales (amor y trabajo) son notables.

Entonces, esquemáticamente, si la autoestima tuviera un valor cien, estas chicas
ya han perdido el sesenta y seis por ciento, o sea, tienen que jugar el cien por
ciento al cumplimiento del ideal que la cultura les oferta. La cultura les dice:
sé delgada y vas a regular. Es muy interesante la dialéctica de llave y cerradura
que se da entre la demanda y una oferta cultural. Esto sería por lo menos en ciertas
patologías, la construcción de la patología desde la historia singular y desde
la oferta social. Por ejemplo, en Cuba, no hay anorexia, desde el punto de vista
epidemiológico. Hace unos cuantos años, conversé con un psicólogo cubano que estaba
preocupado por el tema de la anorexia y la bulimia. No es un tema que tengamos
ahora, me dijo, pero como se habla de que se va a levantar el bloqueo norteamericano
a Cuba, es muy probable que ingresen también aspectos de la alimentación y de
la cultura americana. Está demostrado antropológicamente, primero ingresa Mc Donald
y después la anorexia.

En unas islas paradisíacas que están cerca de Japón, después de la Segunda Guerra
Mundial y luego de la derrota de Japón, llega la famosa colonización americana.
¿Qué pasó allí? : en un lugar donde prevalecía la salud, después de unos años,
aumenta la obesidad. Hasta ahí era casi previsible, entró la llamada “comida chatarra”, el sedentarismo, la televisión. Lo interesante es que después de algunos años empiezan los primeros casos de anorexia, los rechazos a la obesidad y comienza
a desarrollarse esa patología secundariamente al cambio cultural. Fue como un
lugar impensado de experimentación, que les sirvió mucho a los antropólogos culturales para estudiar esos fenómenos. Es como si dijera “en los países árabes no hay alcoholismo”, uno podría decir, desde el punto de vista psicoanalítico, pero ¿cómo? ¿ciertas condiciones estructurales que se dan en la historia de determinado sujeto que implican determinadas carencias y que en la clínica uno ve que han favorecido el desarrollo de una adicción, no se dan en el mundo árabe? Sí, se dan, lo que pasa es que allí no hay alcohol. Hay otras cosas que sustituyen. Por eso, en la constitución de la enfermedad hay que incluir justamente las condiciones de vida
y ciertas características de los ideales culturales dominantes. En el mundo occidental, el incremento de patología, más allá de las historias singulares, está asociado a determinados ideales culturales dominantes.

En algunos casos, esos ideales entran por una vía identificatoria a través del
Ideal del yo y son trabajados y procesados neuróticamente, en otras condiciones
de mayor carencia, no. Son abastecedores de ese Yo ideal que procura recrear una
situación monádica que produce patologías severas como las anorexias.

Clínicamente son pacientes que no tienen motivo de consulta, el famoso equilibrio
de control que logra la chica anoréxica, en un momento determinado, se traduce
en un cadáver que se va muriendo y que, como dicen los psiquiatras, no tiene “egodistonía”.

-La pulsión de muerte ahí está totalmente desanudada.

-En este modelo que proponemos, el inconsciente escindido ha aplastado al inconsciente reprimido y todo funciona en términos de Yo ideal.

---
Este es el texto de la entrevista que realizara Emilia Cueto, para El Sigma, el 10-11-2002

Fuente original.

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martes, 21 de octubre de 2008

Cita con la Muerte


Dice la Muerte: Había en Bagdad un mercader que envió a su criado al mercado a comprar provisiones, y al rato el criado regresó pálido y tembloroso y dijo:

- Señor, cuando estaba en la plaza de mercado una mujer me hizo muecas entre la multitud y cuando me volví pude ver que era la Muerte. Me miró y me hizo un gesto de amenaza; por eso quiero que me prestéis vuestro caballo para irme de la ciudad y escapar a mi destino. Me iré para Samarra y allí la Muerte no me encontrará.

El mercader le prestó su caballo y el sirviente montó en él y le clavó las espuelas en los flancos y huyó a todo galope. Después el mercader se fue para la plaza y me vio entre la muchedumbre y se me acercó y me dijo:
¿Por qué amenazaste a mi criado cuando lo viste esta mañana? No fue un gesto de amenaza, le dije, sino de sorpresa. Me asombró verlo aquí en Bagdad, porque tengo una cita con él esta noche en Samarra.


W. Somerset Maugham, Sheppey, 1933.


Somerset Maugham fue un escritor británico, popular en la década del 30. Este interesante cuento, en el cual el autor reproduce el estilo de las fábulas árabes, es utilizadao frecuentemente para ejemplificar en literatura la capacidad para contar una historia con el mínimo de palabras necesario.



asdadasd

Boris Karlof en Targets (1968)

En esta escena de la película Targets, Boris Karloff en el papel de Byron Orlok, cuenta la historia prácticamente palabra por palabra (la Muerte está en tercera persona).



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lunes, 13 de octubre de 2008

Cabo de Miedo

Solo un breve comentario sobre éste film de Scorsese, la remake de la película de 1962 que protagonizaran Robert Mitchum y Gregory Peck en los roles de Max Cady y Sam Bowden respectivamente.

En la cinta de Scorsese (donde también tienen roles los protagonistas originales) el psicópata Max Cady es representado por Robert De Niro y Bowden lo encarna Nick Nolte.

Un tema interesante, para discutir en otra oportunidad, podría ser las diferencias entre el psicópata que crea Robert Mitchum y el de Robert De Niro con 30 años de distancia entre ambos.

Pero vamos a lo nuestro: cualquiera está tentado a pensar el film como el vengativo ataque de un psicópata a una típica família americana. La primera mirada confirma que Max Cady es un malvado del cual hay que defenderse a toda costa.

Pero en una segunda pasada, uno puede advertir en la versión de Scorsese que desde una cierta perspectiva el personaje de Max Cady parece mucho más caricaturesco que el de Sam Bowden.

Quien es Bowden? Un abogado, padre de família, con una linda esposa, una amante, en fin.. una vida burguesa como las tantas que podemos encontrar por ahí. En cambio Cady, es un personaje que va incluso más allá de la psicopatía. Es prácticamente invencible. Haya visto sino la escena en la cual unos hombres contratados para darle una paliza, terminan maltrechos porque Cady da vuelta la pelea y los bate a todos. No solamente eso, sino que hábilmente luego utiliza el hecho en contra de Bowden.

Cady es un villano indigno de Bowden. Habría sido más apropiado como archienemigo de Batman o del Hombre Araña.

Mi ejercicio es ver la película, pero sin separar a Max Cady de Sam Bowden. Si eliminamos el personaje de Cady, lo que nos queda es la aburrida vida de Sam Bowden, vista desde la perspectiva de sus própios fantasmas neuróticos.

Si desplazamos el eje de la historia al personaje que desarrolla Nick Nolte, lo que tenemos es a un perfecto imbécil, cobarde, impotente e incapaz de dar cuenta de la mayor parte de las escenas en las que se ve involucrado.

Para este Bowden, modelo de un neurótico obsesivo, Cady se presenta como un rival que encarna la fantasmática de ser prácticamente invulunerable,sexualmente imbatible, él mismo se cree un enviado de dios, una suerte de ángel del mal predestinado a imponer la justicia divina.

Las innumerables referencias religiosas son hechas, por ejemplo, por la vía de los tatuajes en el cuerpo de Cady (fueron hechos con substancias vegetales en el cuerpo de DeNiro,, para que se desvanecieran con el tiempo); también puede verse en su auto una placa que dice: Tú eres VIP en la tierra, yo soy VIP en el cielo; además del própio discurso del personaje en varias escenas.

Cady es quien conoce el secreto del goce de las mujeres de Bowden. El primer ataque lo realiza contra su amante. La conquista, la lleva a la cama y en una escena sado-masoquista, la viola y la golpea salvajemente. Aún después de esto la chica prefiere no presentar cargos. Y todo ocurre porque Bowden no acudió a la cita que tenía con ella!

Luego está la escena del colegio, con Cady y Danielle, la hija de Sam. Aquí él hábilmente seduce a la cuasi-adolescente en una secuencia de alto voltaje. Pero la seducción vá más allá del cuerpo, logra someter la mente de la chica que en un primer momento hasta defiende al psicópata frente a sus padres.

Más adelante tenemos la escena del barco. Allí finalmente Sam Bowden es puesto en posición de contemplar impotente la escena en que Cady tendrá sexo con su propia esposa (Jesica Lange). Si uno presta atención a la secuencia, verá un cierto goce de ella el lance. Incluso cuando él intenta la violación de Danielle, ella se ofrece como substituto para el sacrificio. Si uno escucha el discurso de ella con los oídos de Sam Bowden, es perfectamente consistente con esta lectura.

Los innumerables intentos de Bowden por acabar con su síntoma-Cady, resultan todos fallidos. Cady es "el retorno de lo reprimido" por cuanto su caso fue "cajoneado" hacía catorce años por Bowden y resurgía ahora, en el presente, con inusitada fuerza y como algo extraño, ajeno a su vida. La conexión fue la culpa de Bowden por haber fallado en cumplir con su deber profesional para con su cliente en el momento oportuno.

Sam Bowden pasa así a ser una especie de villano, culpable desde el principio y Cady el enviado divino destinado a castigarlo. Aquí podríamos establecer interesantes paralelismos entre el personaje de Cady y la figura paterna en la mente de Bowden.

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miércoles, 24 de septiembre de 2008

Trastornos Alimentarios

Segmento del programa La Liga, sobre trastornos alimentarios, bulímia, obesidad, etc.

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lunes, 22 de septiembre de 2008

Escrito en el Cuerpo

Hace unos cuantos años, hablar de tatuarse era cosa de marginal. Solamente los presos se hacían tatuajes, los marineros de alta mar, y gente así.

Ahora casi todos mis amigos y amigas son dueños de uno o más tatuajes sobre su cuerpo., eso sin contar los piercings en cejas, lenguas y ombligos.

Al menos en Argentina, a partir de la década del 90, el uso de tatuajes y otros medios de marcación física han ido popularizando.

Sin embargo, si nos ponemos a pensar un poco veremos que el uso de ciertos elementos sobre el cuerpo es aceptado en nuestro medio social desde hace varias generaciones sin ningún tipo de cuestionamientos. Tal es el caso de las perforaciones en las orejas en las bebés recién nacidas, con el objeto de que porten aros o pendientes, señal inequívoca de su sexo.

También podríamos extender el concepto al uso de alianzas en los dedos para significar un enlace, collares y otros diversos adornos a los cuales, en virtud de su consagración por el uso, ya nadie les presta mayor atención.

Digamos que siempre ha existido algún medio de diferenciación en nuestra cultura. La pregunta es por qué ahora se ha popularizado tanto? Por qué tanta gente elige voluntariamente marcarse el cuerpo, perforarlo, cortarlo, punzarlo... Es simplemente una moda adolescente que, al escoger una forma indeleble de expresión, deja una persistencia en la carne que sobrevive aún después de desaparecer el inicial interés. O se trata de un síntoma social, la evidencia de algún proceso patológico de nuestro tiempo?

Yo me inclinaría más a pensar el tema desde la perspectiva de un cambio en la subjetividad general. Desde el momento en que el tatuaje tiene como condición su imborrabilidad, es donde gana significación. Su permanencia es la característica que lo hace interesante para el sujeto de nuestra época. Haya visto sino el poco éxito que tienen los tatuajes temporarios, hermanos exíguos de los otros, los verdaderos tatoos destinados a durar.

Este cambio en la subjetividad está ciertamente relacionado con la virtualización. El cuerpo es una imagen. Y esta imagen se ha transformado.

Si uno hace el ejercicio de de mirar una fotografía antigua - digamos del siglo XIX, en seguida se tiene una sensación de extrañeza y uno piensa, como diría Borges: "Ya no hay caras así".


Más alla de los procesos químicos involucrados en el proceso fotográfico tradicional, (y que podrían analogarse a los procesos de digitalización actuales) allí estaba antes el papel, para dar testimonio de la corporeidad de una imagen. En nuestra cultura tecnológica, las imágenes ya no tienen esa corporeidad.

El impacto de una imagen era tal que incluso los indígenas de América pensaban que en virtud de la magia de la fotografía, ellos mismos quedarían desprovistos de su alma, por cuanto la consideraban algo demoníaco. Y tenían razón.

La virtualidad ha cambiado el paradigma subjetivo de la dicotomía alma/cuerpo. Hoy no es posible ya pensar en los términos tradicionales. El límite de la virtualidad se ha corrido y su frontera se ha ido paulatinamente desdibujando.

La individualidad, o la pertenencia a un grupo estaba tradicionalmente asociada a los tatuajes. Quizá esa es la característica de los tatuajes que hoy más se rescata. Es como si de alguna manera esa marca hecha en la piel, de manera más o menos indeleble, pudiera identificar en lo Real del cuerpo, algo que se ha desdibujado en lo Imaginario, tornándose así una forma de re-establecer las coordenadas que fijan al sujeto a la trama simbólica.

Me vienen a la memoria dos films muy interesantes sobre el tema de las marcas en el cuerpo.


La Mujer Tatuada


El primero es un film japonés, Irezumi (1982) (La Mujer Tatuada, título en castellano) . El título significa simplemente "tatuaje". La historia se desarrolla más o menos así: Akane es una joven que tiene un amante, el cual como prueba de amor le solicita que se realice un elaborado tatuaje en toda su espalda. El maestro tatuador, Kyogoro, le hará el dibujo pero recurriendo a una particular técnica: su asistente Harutsune se echa de espaldas y ella deberá tener sexo con el mientras el maestro realiza su trabajo.

Es necesario considerar que tradicionalmente en Japón los tatuajes eran sinónimo de pertenencia a la Yakuza, la mafia. En el caso del film, podríamos leerlo como un acto de sometimiento de la mujer a su amante. Obviamente la cinta explora la transformación de Akane por este singular método. Su cambio de posición subjetiva que desemboca en la ruptura de la relación con su amante simultáneamente a la conclusión de la realización del tatuaje.



The Pillow Book

Otro interesante film sobre la escritura en el cuerpo es The Pillow Book (1997) de Peter Greenaway (El vientre de un arquitecto, El cocinero, el ladrón, la mujer y su amante). En esta cinta, también con aire oriental, Greenaway explora el libro de Sei Shonagon del mismo nombre (Makura no Shoshi en japonés), una cortesana japonesa que vivió cerca del año 1000. El libro original de Shonagon era una serie de compilaciones no sistematizadas, parecidas a listas, poemas, pensamientos, eventos interesantes, etc.



The Pillow Book-movie trailer(1996)


Ya la película de Greenaway cuenta la historia de Nagiko (interpretada por la bella Vivian Wu) quien encuentra una manera de vengar a su padre (Ken Ogata), un escritor. Ella envia una serie de libros al que fuera su editor, y a quien hace responsable de la corrupción y muerte de su padre. La particularidad es es que todos los textos están escritos sobre un cuerpo viviente. El décimo tercer volumen, el Libro de la Muerte, es enviado escrito sobre el cuerpo de un luchador de Sumo. El texto revela la identidad de la Nagiko, luego de lo cual el editor encuentra la muerte a manos del guerrero.

Este interesante trabajo de Greenaway da ocasión de múltiples lecturas, tanto culturales como psicológicas. Los textos son literalmente "escritos en el cuerpo" y recrean el acto original del padre de Nagiko, que caligrafiaba jugando sobre su rostro cuando ella erá aún una niña.

En el film se presenta la hipótesis no de marcas aisladas en el cuerpo infantil, las cuales funcionan en la vida adulta como anclas significantes, sino la inscripción de un texto completo compuesto por listas, pensamientos y elementos aparentemente discretos (The Pillow Book), pero que cobran al final un sentido retroactivo, que coincide con la muerte del perverso editor.

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sábado, 30 de agosto de 2008

El Suicidio

Emile Durkheim (1858-1917) fue un sociólogo francés, considerado el padre de la sociología moderna.

Aqui dejo su libro El Suicidio, de 1897.

En Argentina, según la WHO las tasas de suicidio se muestran en la las gráficas siguientes.





En marzo de 1997, 38 miembros de la secta Heaven's Gate se suicidaron en una mansión de Rancho, Santa Fe, California. Sus seguidores pensaban que el acto se conectaba con un viaje interestelar, que los llevaria lejos de este planeta. El video de reclutamiento, por el lider de la secta Marshall Applewhite puede verse aquí.

En 2005, Ron Butler, un gerente de proyectos norteamericano, cometió suicidio. Consonante con la cultura moderna, no dejó una carta, sino una presentación de PowerPoint explicando los motivos de su decisión. [Ver la nota]

En octubre de 2006, Megan Meier, de 13 años, se suicidó, luego de romper una relación virtual que mantenía con un chico de 16 años, Josh Evans, por medio de la red social MySpace. Con posterioridad al hecho, se determinó que el chico no existía verdaderamente: era un personaje virtual sostenido por la madre de la mejor amiga de Megan. Un caso para pensar el impacto real de la virtualidad en la sociedad actual.

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sábado, 23 de agosto de 2008

Glosario de Semantica

Para quien esta necesitando una guia rapida sobre las palabras de uso comun en linguistica, este glosario provee alguna pequena ayuda.

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sábado, 16 de agosto de 2008

Cine de locura

Aqui hay una muy escueta lista de films que abordan el tema de la enfermedad mental. Algunos lo hacen de manera mas directa (como ell clasico de Hitchcock, Psicosis) en las que el personaje es francamente un demente; y en otros se aborda la tematica de modo menos puntual, pero igualmente util para disparar la discusion.

He incluido en la lista algunos films sobre adiccion a substancias, destacando especialmente Requiem for a Dream, de Aronovsky (el mismo director de Pi).

Con respecto a Oldboy, del coreano Chan-wook Park , es una perturbadora cinta que habria que habria que contrastar con Sympathy for Mr. Vengance y Sympath for Lady Vengance. Todas tocan la tematica de la venganza por parte de un personaje mentalmente trastornado. Imperdibles.

Maquinista, El (2004)
Un film excelente sobre psicosis, con la unica excepcion de la hipotesis sobre la causalidad de la enfermedad que se ve sobre el fin de la cinta.

Pi (1998)
De Aronovsky. Con presentacion de delirios paranoides y alucinaciones. Excelente.

Psicosis (Hitchcock - 1960) (Gus Van Sant - 1998)
El clasico de Hitchcock. La refilmacion de Van Sant, hecha toma por toma al original tiene en realidad alguna diferencia. Por ejemplo la escena de Norman Bates espiando y masturbandose en la version de Van Sant. Si Bates se hubiese podido masturbar, habria sido psicotico?

Donnie Darko (2001)

El Club de la Pelea (1999)
Con Brad Pitt, Edward Norton y Helena Bonham Carter. Muestra la relacion del psicotico con su doble imaginario.

El silencio de los inocentes (1991)
El segmento inicial de la saga de Hannibal el canibal.

Taxi Driver (1976)
Clasico film del veterano de guerra, con Robert DeNiro y Jodie Foster en el papel de una prostituta juvenil, a quien DeNiro intenta rescatar.

Desde el Jardin (1979)
Peter Sellers en su ultimo trabajo. El guion del film fue hecho tambien por Jerzy Josinski. La vida es un estado de la mente.

La profesora de piano (2001)
Una complicada relacion con su madre. La imposibilidad de tener relaciones (sexuales) normales.

The Manchurian Candidate (2004)
Paranoia, conspiracion, lavado cerebral en la trama politica. Con Denzel Washington.

Don Juan De Marco (1995)
Con Johnny Deep y Marlon Brando. Una locura creativa, como escape a una infancia traumatica, termina cambiando la vida del terapeuta (Brando).

Atrapado sin salida (1975)
Clasico con robert DeNiro.

Memento (2000)
Los avatares de un hombre que sufre de perdida de la memoria de corto plazo y que insiste en vengar la muerte de su esposa. Usa tatuajes por todo su cuerpo como modo de recordar.

El resplandor (1980)
Aterradora historia de Stephen King, con De Niro brotandose en un hotel en las montanas y amenazando a su propia familia.

Elefante (2003)
de Gus VanSant, sobre la matanza de Columbine.

Solaris (Andrei Tarkovsky 1972) (Steven Sothenberg 2002)
Dos versiones de un film que trabaja la las relaciones entre la conciencia y la realidad. La version refilmada por Steven Sodenberg (Kafka, Traffic, Erin Brockovich) es, obviamente, mas hollywodiense.

La ventana Secreta (2004)
Otro libro de Stephen King sobre la esquizofrenia.

Misery (1990)
Pelicula que le valio el oscar a Kathy Bates por su interpretacion de la perturbada fan de un escritor, que descubre que este ha matado a la heroina en una de las historias.

Requiem for a Dream (2001)
Excelente film sobre el consumo de substancias.

M. Butterfly (1993)
Jeremy Irons se involucra en china con una mujer, que termina siendo un espia del gobierno. Interesante perspectiva sobre la sexualidad y su impacto en el psiquismo humano.

Dead Ringers (1988)
Hermanos gemelos ginecologos, en una macabra relacion mutua, comparten sus amantes hasta que uno de ellos se enamora de una. Jeremy Irons representa ambos papeles.

Oldboy (2003)

Trainspotting (1996)

En compania del miedo (2003)


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lunes, 11 de agosto de 2008

Curso de Linguistica Comparada

Dejo aqui el enlace al texto completo de Saussure sobre linguistica.

Para verlo hacer clic aqui

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sábado, 2 de agosto de 2008

Casa de Arena y Niebla

House of Sand and Fog (Casa de Arena y Niebla) es una película del 2003 dirigida por Vadim Perelman, un director ucraniano que a la fecha hizo solamente dos films: éste del cual hablamos y The life before her eyes, en el 2007. Pordiamos decir que es el vivo ejemplo de que cantidad no tiene nada que ver con calidad.

Casa de Arena y Niebla recuerda el estilo de las antiguas tragedias griegas. Habla del destino, la fatalidad, pero fundamentalmente de la fragilidad de la condición humana. Kathy Nicolo (Jennifer Connely), deprimida por sus problemas personales, cae en las redes de la implacable burocracia y ve su casa subastada por deber unos pocos dólares en impuestos.

La casa es entonces comprada por Behrani (Ben Kingsley), un militar iraní que se muda allí con toda su familia intentando recuperar, en un sacrificado exilio, algo del status de su vida pasada.

A partir de allí, se desatará un conflicto entre la antigua dueña y el nuevo propietario. Otros personajes de la historia son la esposa y el hijo de Behrani, y el oficial de policía que intenta ayudar a Kathy a recuperar su propiedad. Pero además hay Otro personaje, que es la trama social misma maravillosamente representada en el film – basta prestar atención a todas las secuencias que son tomas “desde arriba” de la escena. Es la mirada del Gran Otro, representada por ejemplo en la figura borrosa del médico, en los aparatos de iluminación del quirófano, en la repetida escena de la fuente para pájaros en el jardín de la casa, cuya agua estanca refleja el cielo, que se percibe como la omnipresente mirada de los dioses impasibles sobre los dramas humanos.

Paulatinamente en la cinta va creciendo esta sensación de pequeñez, de insignificancia al tiempo que aumentan las complicaciones del drama. Este es el estilo fundamental de las tragedias griegas. Cuanto más los hombres intentan enderezar su destino, según sus propios anhelos, tanto más encuentran que ese mismo movimiento los sumerge en aquello de lo que intentan escaparse. Lo real retorna entonces como una falla, como aquello que no debería suceder. Y sin embargo sucede.

Esta película, que recomiendo en todo aspecto, tiene, por supuesto, mucha influencia del cine ruso. Demás está decir que no es la típica historia americana donde el héroe triunfa aunque todo le vaya mal.

Casa de Arena y niebla es una historia sobre el sujeto humano, y desde el punto de vista de la protagonista, podríamos decir que es una historia sobre la subjetivación misma. Pero no te cuento más. Munite de una caja de carilinas para verla.


House Of Sand And Fog movie trailer

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miércoles, 23 de julio de 2008

Psicoterapia en 3D

En un poco sorprendente esfuerzo, estudiantes Mexicanos desarrollan un sistema en 3D con aplicacion en el tratamiento de fobias y TOC.

Y digo poco sorprendente, porque lo raro en verdad es que esto no haya sido implementado antes. Ya hace tiempo que oimos hablar de realidad virtual, sexo virtual, etc. virtual.

Lo interesante es el espacio que paulatinamente va ocupando en nuestra realidad habitual el mundo de la virtualidad.

Deberiamos pensar este tipo de tratamiento como un producto necesario de un mundo ya virtualizado? Yo creo que si. Y me aventuraria a mas. Pienso que es la virtualizacion misma la que produce muchas de las formas de TOC y fobias.

Aqui la noticia original

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martes, 22 de julio de 2008

Novedades psinformáticas

Una novedad novedosa: finalmente se habilitó la posibilidad de realizar trámites via internet en la facu.

Si usas Mozilla Firefox, es recomendable que elimines las cookies de la Udemm o es posible que no te funcione bien la inscripción a materias. Si este es tu caso, deja un comentario y ponemos la guía.

La aplicación en general cumple con los principales ítems administrativos. Por lo visto al día de hoy no está completamente actualizada la información, pero suponemos que lo estará en algún momento.

Lo único que le critico son dos puntos:

  • La lista de materias cursadas, es muy confusa. Tendría que estar agrupada por materia y desplegarse a voluntad mostrando los distintos exámenes.
  • La página de inscripción y “lista de espera” es bastante horrible. Podría ser un poco más clean. Ojalá lo vayan mejorando.

Intentá inscribirte en los cursos del segundo cuarimestre. Vamos. Es refácil.

Ahh, si tenés que completar contenidos, todavía para eso hay que pasar por la secretaría.

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sábado, 12 de julio de 2008

El fin de los tiempos

El último feriado aproveché para hacer algo que no hacía hace tiempo y fui al cine. Llegué mas o menos sobre la hora sin haber elegido un película previamente, así que me dejé llevar por el título y saqué entradas para “El fin de los tiempos”.

Entre a la sala y a poco de comenzar el film me di cuenta de que estaba en la mejor situación que uno puede estar cuando va a ver este tipo de films, esto es rodeado por una gran cantidad de perfectos idiotas.

Conforme iban avanzando las escenas se escuchaban exclamaciones por toda la sala, que luego se iban transformando en risas nerviosas, chistes y vociferaciones de toda especie.

El film se monta sobre la archi-conocida fórmula de la catástrofe masiva, y es la saga de una pareja para huir, buscar un lugar seguro y así salvar sus vidas.

La diferencia, quizás notable, en esta película, es que la “plaga” que se cierne sobre los habitantes de Estados Unidos, es un tipo de toxina que causa que los infectados se suiciden sin más ni menos.

Fuera de un par de escenas bizarras, como la del zoológico, en la que uno de los infectos suicidas decide poner fin a su existencia con la ayuda de unos leones, la cinta logra mantener en vilo a los espectadores por causa de esta confrontación directa con lo irreductible de la muerte.

Nótese que ya es de lo más habitual ver la muerte en el arte cinematográfico. Pero lo común es que la muerte sea algo que le acontece a otros. El héroe en general logra mantener una cierta distancia subjetiva en relación a los acontecimientos. En “El fin de los tiempos” esa distancia se acorta peligrosamente. La sensación es que no hay nada que se pueda hacer para detener ese fin de los tiempos. De ahí las permanentes exclamaciones de los espectadores, como una forma de evacuar algo de la angustia que provoca la visión de este nivel de catástrofe.

Por otro lado, en un análisis más detenido, lo que se puede hacer es separar las dos historias de la película. Por un lado la incógnita de lo traumático que está ocurriendo, todas las personas se hieren a sí mismas y provocan su propia muerte, y por otra parte, la historia de la pareja que trata de salvarse.

Él es un profesor de secundaria, trata con lógica de interpretar los hechos y buscar una respuesta por deducción científica para lograr permanecer a salvo. Su mujer le oculta a su vez un secreto, y es que se ha ido a comer “un postre” con un amigo a sus espaldas. En el transcurso de la huída, ella le revelará el secreto de ésta su infidelidad “naif”. (y es también interesante contrastar lo inocente de los personajes con la terrible experiencia que se manifiesta fuera de ellos).

Ahora bien, la trama real de la película es ésta: una pareja en la cual el muchacho está enamorado de la chica y la chica es una histérica que todavía no sabe bien lo que quiere (un amigo cuenta como la vio llorando el día de su casamiento, porque no estaba preparada, etc. ) Luego ella busca su propia respuesta y acepta la invitación de un hombre para comer un postre. Más tarde este hecho se lo revela al marido, en pleno escape de la plaga, y todo dependerá de que él pueda mantener en la relación la convicción sobre su amor por ella, o sea: hacer lugar a este vaivén histérico de la mujer y poder de éste modo establecer la relación sobre otros ejes.

El doblez en la historia de la pareja hace un contrapunto con lo incognoscible que resulta la plaga que obliga a quien la padece a suicidarse. Se dan en el film diferentes explicaciones: primero que es un ataque terrorista, un arma biológica, hasta que se percatan que las plantas son las que generan una neurotoxina mortal. Pero el misterio permanece en pie, ya que aún conociéndose el motivo formal, no es posible averiguar qué es lo que lleva a las plantas a generar la tal toxina.

Entonces, podemos preguntarnos sobre el origen de lo que resulta tan traumático en el film: y la respuesta hay que buscarla no en la causa – la toxina, los terroristas, las plantas, etc. – sino en la forma misma de la estructura que presenta en su núcleo más íntimo esta fractura insoluble, esta barradura irreductibe, que es lo real que emerge perforando la trama simbólica.

Podemos comparar el film con otros del estilo catastrófico – quizá el modelo más estilizado sea el de “Los Pájaros” de Hitchcock, pero también Jurasic Park, La Guerra de los mundos y otros por el estilo. Lo que tienen en común estas historias es su doble trama. En Los Pájaros, la historia de un hombre que no puede abandonar a su madre en favor de su deseo por una mujer. En Jurasic Park y en La guerra de los Mundos, la saga de un hombre por dar cuenta y prueba de su posición de padre. En “El fin de los tiempos”, lo interesante es que no hay ataque por parte de los que resultan afectados por la enfermedad (al estilo de “La noche de los muertos vivos” de George Romero, donde los zombis se vuelven contra los “normales”), sino que la paranoia aquí confronta a los personajes con su propia pulsión de aniquilación.

El punto nodal de la historia se da cuando ambos protagonistas deciden permanecer juntos a pesar de la posibilidad de la muerte. Él toma la resolución, sale al exterior y camina sobre la hierba mortífera. El viento transporta la invisible toxina. Ella lo imita. Se encuentras ambos amantes y.... milagro, nada les ocurre. El peligro ha cesado.

La resolución del film es el embarazo de la protagonista en las escenas finales. Desde una perspectiva sexual, podríamos leerlo como el pasaje de la sentencia lacaniana “no hay relación sexual” a un estado donde quizá fuese posible, pero solamente a condición de un reposicionamiento en relación a este núcleo traumático, que queda siempre desconocido y por fuera de la simbolización.



El Fin De Los Tiempos [The Happening] - Trailer

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viernes, 27 de junio de 2008

Esquizofrenia

Aqui va una serie de videos sobre Esquizofrenia en España.

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lunes, 19 de mayo de 2008

Melanie Klein - Hanna Segal

Este es un libro de Hanna Segal que recorre la teoría de Melanie Klein.
He aquí el temario:

  • Los primeros años.
  • La técnica del juego..
  • El psicoanálisis de niños.
  • Nuevas ideas 1919-1934..
  • La Sociedad Psicoanalítica Británica..
  • La posición depresiva..
  • Las «Grandes Controversias»..
  • La posición esquizo-paranoide..
  • Un aspecto nuevo de la teoría estructural de la mente, de la ansiedad y de la culpa..
  • Envidia y gratitud..
  • Los últimos años.
  • Melanie Klein, su personalidad y su obra..
Podés bajarlo de aquí:

http://www.mediafire.com/?shymtmoinny

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martes, 13 de mayo de 2008

Reinventar el Psicoanálisis

La documentarista Elisabeth Kapnist, bajo textos de la Roudinesco dirigió este documental sobre Lacan y su influencia en el psicoanálisis y el pensamiento contemporáneo.

Más que explicar a fondo conceptos lacanianos, esta vista vale por las imágenes de Lacan y los trechos de entrevistas a personalidades como Derrida, Pontalis, y la propia Elisabeth Roudinesco que en poco más de una hora, hacen una pasada a vuelo de pájaro por la vida del maestro, entrelazando la historia con relatos de quienes lo conocieran personalmente por ser alumnos, analizantes o aún (lo digo por Derrida) sus rivales intelectuales.

Es, desde luego, muy interesante y para conservar, por eso pongo dos enlaces, uno para verlo on line y otro por si lo querés bajar directamente.



Podés bajar el archivo aquí.

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sábado, 10 de mayo de 2008

BLUE VELVET - Los sordidos infiernos de David Lynch

Recuerdo que cuando era joven (o sea hace seis meses) había registrado una frase de Paul Eluard que decia algo como: "Hay otros mundos, pero están en este". Tal es caso de los films de David Lynch, y más precisamente de Blue Velvet (Terciopelo Azul) (1986) . Muy David Lynch, el film revela los sórdidos recovecos que subsisten bajo la superficie de la prolija y normada sociedad americana. Pero también, desde un punto de vista individual, podríamos pensarlo como una alegoría de los mismos procesos intrasubjetivos, más precisamente aquellos que ocurren del otro lado de la barrera de la represión.

El epicentro del film es el departamento de Dorothy, una misteriosa y bella cantante. El lóbrego apartamento contrasta con los exteriores del pequeño pueblo de Lumberton, donde la vida transcurre tranquila y sin prisas, el sol brilla, el cielo es azul, por las calles desde el autobomba, un bombero saluda sonriente con un gesto franco de "todo esta bien, aqui no pasa nada". Pero pasa todo.

Vayamos al argumento: Jeff es un muchacho que vuelve a su tranquila ciudad con motivo de una súbita enfermedad de su padre. Lo visita en el hospital y de vuelta a su casa encuentra una oreja en la hierba. La recoge y lleva el macabro hallazgo a un detective de la policía quien le promete investigar el caso, pero le advierte que no intente saber nada hasta que todo se haya resuelto. El joven Jeff, ansioso por develar el misterio escondido detrás de la oreja seccionada, decide emprender su propia búsqueda ayudado nada menos que por Sandy (Laura Dern) la hija del detective.

Sus peripecias lo llevan a descubrir un mundo oculto, repleto de personajes sórdidos y perversos.
Este es quiza uno de los films más "fáciles" de ver de David Lynch. La historia se desarrolla en un clima ciertamente onírico, parecido al de Mulholland Drive (2001) o Lost Highway (1997) , con la diferencia de que en Blue Velvet los símbolos son mas próximos a la realidad y la trama aparece como más ordenada. La actuación de Dennis Hopper como Frank Booth es quizá su mejor papel y encarna perfectamente todo lo siniestro, obseno y perverso del personaje.

La "caída" del padre de Jeff, con la escena del ataque, la manguera que permanece surtiendo água a nivel abdominal mientras él yace inconciente es el preludio de todo lo que ocurrirá luego a los personajes de la historia. Esta caída del padre coloca a Jeff en situación de tener que vérselas con su propia adultez, pasaje que hará no sin inconvenientes. El cuadro de la visita al hospital es perfecto también, puesto que el padre no puede hablar, completando así ese clima de castración e impotencia paterna. A partir de alli Jeff tendrá que dar la prueba de poseer aquello de lo que está desprovisto, esto es, del falo - ingresando de este modo, en la vida adulta.

Sus enredos con Sandy, la hija del detective, una chica que tiene novio, pero que se siente atraída hacia Jeff se darán paralelamente a su envolvimiento con Dorothy (Isabella Rosellini), una cantante cuya vida esconde un oscuro secreto.

Aqui aparece el tema de las dos mujeres: Sandy que representa la chica "legal", sana, de buena familia, esa que es ideal para casarse y formar una linda familia suburbana - y por otro lado Dorothy que encarna l femenino en su dimensión más peligrosa, pero al mismo tiempo irresistiblemente atractiva.




La escena de Frank y Dorothy en el departamento de ella, siendo espiados por Jeff desde el armario es de antología. Jeff, cual voyeur, contempla la brutalidad perversa de Frank para tener sexo con la mujer. La insulta, la golpea, pero ella, lejos de sufrir por ello, goza, ante los atónitos ojos del escondido Jeff .

Esta es la contemplación de la escena primaria. Un Frank desbocado que dice "Mami, listo para coger", como dándose una orden militar. "Aqui está papi" y se llaman papi y mami con Dorothy, mientras él inhala helio y su voz se vuelve aguda. Le manda abrir las piernas, la golpea y la posee en la alfombra mientras muerde la cinta azul de su bata.

El departamento de Dorothy esconde el secreto, la dimensión más abrumadora del Ello, el goce oculto tras los velos de la supuesta normalidad de la vida cotidiana. Es otro mundo, un mundo que - volviendo a Eluard - está en éste.

Mientras, las pesadas cortinas del departamento se mecen suavemente. Hay algo siniestro detrás de la escena.

Pero todavía a Jeff le quedará mucho camino por recorrer. Su encuentro con Frank, la escena de la casa de citas y luego la del auto, donde vuelve a aparecer la cinta de la bata, ahora en boca de Jeff. Un cuadro claramente homosexual.

Pero para terminar ésta rápida nota sobre la película - y dejo que descubras todo el inmenso simbolismo de la cinta - quisiera señalar el lugar de algunos elementos, tales como el marido de Dorothy (el dueño de la oreja seccionada) , que sólo aparece en la película muerto ya sobre el final, sentado en el departamento. El muerto en los films de misterio siempre evoca al objeto petit a lacaniano. Un objeto inefable alrededor del cual se arma toda la trama del deseo. Y el detective, el padre de Sandy? Se parece un poco al lugar del analista. Basta recordar su parlamento a Jeff: "Bueno, has encontrado algo (refiriendose a la oreja) que es muy interesante para nosotros. Muy interesante. Sé que querrás saber más. Pero temo que debo pedirte que no le cuentes a nadie sobre lo que hallaste, y no preguntes más sobre el caso. Un día , cuando todo esté resuelto te dejaré conocer los detalles. Ahora mismo no puedo".

Bueno, hasta aqui llego con mi aburrida reseña. Disfrutá la película.

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domingo, 27 de abril de 2008

Miller en Buenos Aires


Amena la conferencia de Miller en el Teatro Coliseo este sábado. Hacia unos 7 años que no venía por acá. La exposicion tuvo dos partes con un intervalo y una sección de preguntas al final. En la primera parte Miller aprovechó su el hecho de que no se le ocurriera un titulo para su conferencia e hizo una metafora del proceso analitico. En la segunda parte habló un poco de Lacan, de cómo empezó con sus seminarios, y muchas otras cosas.

Los audios de la primera y segunda parte se pueden bajar de los enlaces siguientes:

Primera parte
http://www.mediafire.com/?esdmhn3rkgt

Segunda parte
http://www.mediafire.com/?seo10ftj31j

No se si la calidad es muy buena. El sonido de la sala no ayudaba mucho. Como siempre, están bastante comprimidos los archivs, de modo que si necesitás los originales, avisame.

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lunes, 14 de abril de 2008

Lacan - Louvain - 1972

En su estadía en Bélgica en 1972, Lacan se presentó para dictar una conferencia en Louvain, y concurrió a los estudios televisivos para la entrevista que fue realizada por Françoise Wolff. El video es un fragmento de la conferencia dictada por Lacan.



El texto de la entrevista original puede leerse aquí.
Una traducción está disponible en esta dirección.

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