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domingo, 10 de enero de 2010

Noam Chomsky - Manufacturing Consense (Fabricando Consenso)

Primera y segunda parte del documental Manufacturing Consenso, con subtítulos en español.

Este documental dirigido por Mark Achbar y Peter Wintonick, basado en el trabajo de Noam Chomsky decribe los mecanismos mediante los cuales la propaganda funciona en la democracia para producir consenso y el efecto de manipulación de la población por parte de los núcleos de poder.

Es un poco largo, pero bien vale la pena verlo.

Manufacturing Consent: Noam Chomsky & the Media -Part 1- from Dissidència on Vimeo.



Segunda parte

Manufacturing Conent: Noam Chomsky & the Media -Part 2- from Dissidència on Vimeo.

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Network (1976) - El poder de los medios masivos

Network (1976) es una película cuyo libro no tiene nada que envidiarle a “1984” de George Orwell o a “Un mundo feliz” de Aldous Huxley.

Un periodista del noticiero vespertino (Peter Flinch) que llega al ocaso de su carrera, decide suicidarse en cámara. Las incesantes transacciones comerciales entre grandes grupos de poder que compran y venden cadenas televisivas lo ha dejado sin trabajo y sin motivos para seguir viviendo.

Sin embargo, mediante la intervención de su amigo (W. Holden) y de una ambiciosa jefa de programación (F. Dunaway) encuentra un nuevo lugar como una especie de Mesías mediático.



El film fue ganador de cuatro premios Óscar, entre ellos mejor actor y actriz para Flinch y Dunaway.

Ya han pasado más de 30 años de la realización de esta cinta y su actualidad parece reforzarse cada día a la luz de los nuevos adelantos en materia de medios de comunicación. Consideremos que en la época en que fue filmada Network no existían ni los teléfonos celulares, ni la PC, ni Internet y todos sus derivados.

Otro visionario de época, Marshall McLuhan ya prenunciaba en desarrollo que tendrían los medios masivos de comunicación dando forma a su hoy ya conocido concepto de “aldea global”.

McLuhan anticipó por décadas la influencia y capacidad de manipulación de los medios de comunicación masivos. A tal punto era su convencimiento que se dice pidió a su hijo que impidiera a sus nietos el mirar televisión.

El concepto de McLuhan “el mensaje es el medio” apunta a que el medio mismo toma el lugar del “mensaje” , de modo que el “contenido” pasa a funcionar como un mero soporte. La intención primaria de los medios no es transmitir un mensaje, sino simplemente el hecho de la “mediatización”.

Ejemplos de esto podemos verlos por doquier principalmente en la televisión. Programas sin verdadero contenido, toman cuenta de horarios centrales en la programación y despuntan altos índices de rating. Es el caso de los programas de chimentos y aquellos realizados con recortes de otros programas, multiplicando ad infinitum el proceso de iteración necesario para que la “mediatización” tenga lugar.

La llegada de Internet produjo otro momento de revolución mediática. Al hacer disponible un medio de comunicación a prácticamente cualquier persona capaz de operar una PC, se produce una verdadera socialización de los medios audiovisuales de comunicación.

En términos de McLuhan, la Internet sería un medio de poca definición con un máximo de participación del usuario. Bajo cierta perspectiva, es opuesto a la televisión dado que Internet demanda una cierto monto de actividad por parte del usuario (operar la PC, etc.) , y permite su participación directa, algo que no es posible con la Televisión, frente a la cual el consumidor es básicamente pasivo.

Además Internet privilegia mucho más el “contenido” que la estética. Por este motivo los sitios con mayor sencillez de diseño y alto manejo de contenidos son mucho más accedidos que otros realizados con tecnologías visuales avanzadas.

En apariencia, o al menos por ahora, Internet permite una cierta libertad al usuario dándole opción de visualizar los sitios de su preferencia, la posibilidad de publicar textos, imágenes, videos, de transmitir audio y video directamente y por supuesto de intercambiar libremente informaciones.

Luego es muy lógico que Internet se encuentre de repente en la mira de la sospecha para los grupos de la elite del poder, al extremo de constituir para Jay Rockefeller (senador de EE.UU.) un asunto de seguridad, legitimado en la existencia de un llamado Cyberterrorismo, llegando a expresar que “sería mejor que Internet nunca hubiese existido”.

Ciertamente contra esta voz se levantarán al unísono los millones que utilizan la red a cada instante. Aunque probablemente esta multitudinaria voz, cuando escuchada de lejos suene más bien parecida a un barullo informe.

En junio de 2009, un individuo de 88 años llamado James Von Brunn, entró en el Museo Nacional del Holocausto, en Washington y le disparó a un guardia causándole la muerte. Fue luego reducido y posteriormente encarcelado. El 6 de enero de 2010, fallece en prisión.

El asunto con Von Brunn es que aparentemente era un activista por la supremacía blanca, negaba el holocausto, y ya había tenido anteriormente una serie de problemas con la justicia. Mantenía algunos sitios en Internet donde denunciaba diversas conspiraciones e incluso era un colaborador de Wikipedia.

Poco después del incidente, ya no era posible rastrear prácticamente ningún contenido publicado por Von Brunn en Internet. Sus sitios, que tenían según parece un cierto número de seguidores, fueron cancelados y lo más sorprendente: su biografía en Wikipedia fue eliminada invocando “hate language” por los administradores de la enciclopedia.

Tampoco los demás sitios mantenidos por Von Brunn pueden ser encontrados. Por supuesto, un caso aislado de eliminación de contenidos no constituye una tendencia del mismo modo que eliminar un libro no es una quema de libros. Una semilla tampoco es un árbol.

Recuerdo cuando Noam Chomsky en 1979, a propósito del escándalo Faurisson (quien había publicado un libro que negaba el Holocausto) firmó una petición para que se garantizara el derecho a la libertad de expresión; siendo el mismo Chomsky absolutamente contrario al genocidio y al régimen nazi.

Para Chomksy, la posibilidad de crítica y fundamentalmente la libertad de expresión constituyen por si solas el bien más importante a perseguir, y no tanto las posturas que son representadas, las cuales – como es bien sabido – tienden a cambiar con el historia.

Pero volviendo a Network, lo que le sucede al personaje principal - el presentador de noticias encarnado por Flinch - es que comienza como el revelador de una conspiración de grandes compañías, pero es finalmente absorbido por los mismos vórtices de dominación que antes combatía, convirtiéndose en su voz frente a la audiencia.

Lo que tenemos aquí es el caso en que el mensaje cambia, pero el medio permanece inalterado. Aún a despecho de las pérdidas que comienza económicas que comienza a generar su programa, el poder por detrás de la cadena noticiosa ordena a los directivos del canal que lo mantengan en el aire.

Marshall McLuhan sostenía que frente a los rápidos cambios que imponen la evolución de los medios de comunicación, el efecto que se produce es como si manejáramos un auto mirando por el espejo retrovisor, esto es, aplicamos conceptos antiguos para un paradigma completamente nuevo.





Tradicionalmente pensamos que cuando los detentores del poder desean llevar la ideología para el lado de su conveniencia, lo que hacen es simplemente silenciar la oposición, o en su defecto descalificarla.

Pero si examinamos un poco la información circundante, nos damos cuenta que actualmente el mecanismo ya no funciona de ese modo. El contraste ideológico de los años 60 ahora aparece desdibujado, lo cual no significa que se haya acabado la ideología o que vivamos en un mundo post-ideológico, como pretenden algunos.


Un efecto directo de la tecnología es la pasividad. Últimamente han aparecido cámaras fotográficas que detectan la sonrisa e incluso son capaces de identificar el rostro de las personas que están siendo fotografiadas. Sólo resta que la propia máquina sea quien además de tomarlas, mire ella misma las fotos. El sujeto queda completamente pasivizado frente a actividades pequeñas y cotidianas, cuyo ejercicio resultaba antes placentero y voluntario.

Sobre éste fondo de pasividad y apatía, Chomsky distingue cuatro elementos que dan forma a la manera particular en que vemos el mundo y determinan las coordenadas de lo que llamamos moral: lo bello, lo bueno, lo justo y lo verdadero. Estos conceptos morales son moldeados constantemente por los medios de comunicación masiva.

No se puede negar que los tiempos cambian. Filósofos, científicos, economistas, etc. buscan interpretar constantemente las nuevas realidades. Pero si raspamos un poco la superficie de las cosas, nos daremos cuenta que el núcleo de todo problema humano descansa sobre la cuestión moral y cualquier modificación basada en la libertad del individuo, requiere a priori romper con la pasividad subjetiva.

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martes, 21 de octubre de 2008

Cita con la Muerte


Dice la Muerte: Había en Bagdad un mercader que envió a su criado al mercado a comprar provisiones, y al rato el criado regresó pálido y tembloroso y dijo:

- Señor, cuando estaba en la plaza de mercado una mujer me hizo muecas entre la multitud y cuando me volví pude ver que era la Muerte. Me miró y me hizo un gesto de amenaza; por eso quiero que me prestéis vuestro caballo para irme de la ciudad y escapar a mi destino. Me iré para Samarra y allí la Muerte no me encontrará.

El mercader le prestó su caballo y el sirviente montó en él y le clavó las espuelas en los flancos y huyó a todo galope. Después el mercader se fue para la plaza y me vio entre la muchedumbre y se me acercó y me dijo:
¿Por qué amenazaste a mi criado cuando lo viste esta mañana? No fue un gesto de amenaza, le dije, sino de sorpresa. Me asombró verlo aquí en Bagdad, porque tengo una cita con él esta noche en Samarra.


W. Somerset Maugham, Sheppey, 1933.


Somerset Maugham fue un escritor británico, popular en la década del 30. Este interesante cuento, en el cual el autor reproduce el estilo de las fábulas árabes, es utilizadao frecuentemente para ejemplificar en literatura la capacidad para contar una historia con el mínimo de palabras necesario.



asdadasd

Boris Karlof en Targets (1968)

En esta escena de la película Targets, Boris Karloff en el papel de Byron Orlok, cuenta la historia prácticamente palabra por palabra (la Muerte está en tercera persona).



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lunes, 13 de octubre de 2008

Cabo de Miedo

Solo un breve comentario sobre éste film de Scorsese, la remake de la película de 1962 que protagonizaran Robert Mitchum y Gregory Peck en los roles de Max Cady y Sam Bowden respectivamente.

En la cinta de Scorsese (donde también tienen roles los protagonistas originales) el psicópata Max Cady es representado por Robert De Niro y Bowden lo encarna Nick Nolte.

Un tema interesante, para discutir en otra oportunidad, podría ser las diferencias entre el psicópata que crea Robert Mitchum y el de Robert De Niro con 30 años de distancia entre ambos.

Pero vamos a lo nuestro: cualquiera está tentado a pensar el film como el vengativo ataque de un psicópata a una típica família americana. La primera mirada confirma que Max Cady es un malvado del cual hay que defenderse a toda costa.

Pero en una segunda pasada, uno puede advertir en la versión de Scorsese que desde una cierta perspectiva el personaje de Max Cady parece mucho más caricaturesco que el de Sam Bowden.

Quien es Bowden? Un abogado, padre de família, con una linda esposa, una amante, en fin.. una vida burguesa como las tantas que podemos encontrar por ahí. En cambio Cady, es un personaje que va incluso más allá de la psicopatía. Es prácticamente invencible. Haya visto sino la escena en la cual unos hombres contratados para darle una paliza, terminan maltrechos porque Cady da vuelta la pelea y los bate a todos. No solamente eso, sino que hábilmente luego utiliza el hecho en contra de Bowden.

Cady es un villano indigno de Bowden. Habría sido más apropiado como archienemigo de Batman o del Hombre Araña.

Mi ejercicio es ver la película, pero sin separar a Max Cady de Sam Bowden. Si eliminamos el personaje de Cady, lo que nos queda es la aburrida vida de Sam Bowden, vista desde la perspectiva de sus própios fantasmas neuróticos.

Si desplazamos el eje de la historia al personaje que desarrolla Nick Nolte, lo que tenemos es a un perfecto imbécil, cobarde, impotente e incapaz de dar cuenta de la mayor parte de las escenas en las que se ve involucrado.

Para este Bowden, modelo de un neurótico obsesivo, Cady se presenta como un rival que encarna la fantasmática de ser prácticamente invulunerable,sexualmente imbatible, él mismo se cree un enviado de dios, una suerte de ángel del mal predestinado a imponer la justicia divina.

Las innumerables referencias religiosas son hechas, por ejemplo, por la vía de los tatuajes en el cuerpo de Cady (fueron hechos con substancias vegetales en el cuerpo de DeNiro,, para que se desvanecieran con el tiempo); también puede verse en su auto una placa que dice: Tú eres VIP en la tierra, yo soy VIP en el cielo; además del própio discurso del personaje en varias escenas.

Cady es quien conoce el secreto del goce de las mujeres de Bowden. El primer ataque lo realiza contra su amante. La conquista, la lleva a la cama y en una escena sado-masoquista, la viola y la golpea salvajemente. Aún después de esto la chica prefiere no presentar cargos. Y todo ocurre porque Bowden no acudió a la cita que tenía con ella!

Luego está la escena del colegio, con Cady y Danielle, la hija de Sam. Aquí él hábilmente seduce a la cuasi-adolescente en una secuencia de alto voltaje. Pero la seducción vá más allá del cuerpo, logra someter la mente de la chica que en un primer momento hasta defiende al psicópata frente a sus padres.

Más adelante tenemos la escena del barco. Allí finalmente Sam Bowden es puesto en posición de contemplar impotente la escena en que Cady tendrá sexo con su propia esposa (Jesica Lange). Si uno presta atención a la secuencia, verá un cierto goce de ella el lance. Incluso cuando él intenta la violación de Danielle, ella se ofrece como substituto para el sacrificio. Si uno escucha el discurso de ella con los oídos de Sam Bowden, es perfectamente consistente con esta lectura.

Los innumerables intentos de Bowden por acabar con su síntoma-Cady, resultan todos fallidos. Cady es "el retorno de lo reprimido" por cuanto su caso fue "cajoneado" hacía catorce años por Bowden y resurgía ahora, en el presente, con inusitada fuerza y como algo extraño, ajeno a su vida. La conexión fue la culpa de Bowden por haber fallado en cumplir con su deber profesional para con su cliente en el momento oportuno.

Sam Bowden pasa así a ser una especie de villano, culpable desde el principio y Cady el enviado divino destinado a castigarlo. Aquí podríamos establecer interesantes paralelismos entre el personaje de Cady y la figura paterna en la mente de Bowden.

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lunes, 22 de septiembre de 2008

Escrito en el Cuerpo

Hace unos cuantos años, hablar de tatuarse era cosa de marginal. Solamente los presos se hacían tatuajes, los marineros de alta mar, y gente así.

Ahora casi todos mis amigos y amigas son dueños de uno o más tatuajes sobre su cuerpo., eso sin contar los piercings en cejas, lenguas y ombligos.

Al menos en Argentina, a partir de la década del 90, el uso de tatuajes y otros medios de marcación física han ido popularizando.

Sin embargo, si nos ponemos a pensar un poco veremos que el uso de ciertos elementos sobre el cuerpo es aceptado en nuestro medio social desde hace varias generaciones sin ningún tipo de cuestionamientos. Tal es el caso de las perforaciones en las orejas en las bebés recién nacidas, con el objeto de que porten aros o pendientes, señal inequívoca de su sexo.

También podríamos extender el concepto al uso de alianzas en los dedos para significar un enlace, collares y otros diversos adornos a los cuales, en virtud de su consagración por el uso, ya nadie les presta mayor atención.

Digamos que siempre ha existido algún medio de diferenciación en nuestra cultura. La pregunta es por qué ahora se ha popularizado tanto? Por qué tanta gente elige voluntariamente marcarse el cuerpo, perforarlo, cortarlo, punzarlo... Es simplemente una moda adolescente que, al escoger una forma indeleble de expresión, deja una persistencia en la carne que sobrevive aún después de desaparecer el inicial interés. O se trata de un síntoma social, la evidencia de algún proceso patológico de nuestro tiempo?

Yo me inclinaría más a pensar el tema desde la perspectiva de un cambio en la subjetividad general. Desde el momento en que el tatuaje tiene como condición su imborrabilidad, es donde gana significación. Su permanencia es la característica que lo hace interesante para el sujeto de nuestra época. Haya visto sino el poco éxito que tienen los tatuajes temporarios, hermanos exíguos de los otros, los verdaderos tatoos destinados a durar.

Este cambio en la subjetividad está ciertamente relacionado con la virtualización. El cuerpo es una imagen. Y esta imagen se ha transformado.

Si uno hace el ejercicio de de mirar una fotografía antigua - digamos del siglo XIX, en seguida se tiene una sensación de extrañeza y uno piensa, como diría Borges: "Ya no hay caras así".


Más alla de los procesos químicos involucrados en el proceso fotográfico tradicional, (y que podrían analogarse a los procesos de digitalización actuales) allí estaba antes el papel, para dar testimonio de la corporeidad de una imagen. En nuestra cultura tecnológica, las imágenes ya no tienen esa corporeidad.

El impacto de una imagen era tal que incluso los indígenas de América pensaban que en virtud de la magia de la fotografía, ellos mismos quedarían desprovistos de su alma, por cuanto la consideraban algo demoníaco. Y tenían razón.

La virtualidad ha cambiado el paradigma subjetivo de la dicotomía alma/cuerpo. Hoy no es posible ya pensar en los términos tradicionales. El límite de la virtualidad se ha corrido y su frontera se ha ido paulatinamente desdibujando.

La individualidad, o la pertenencia a un grupo estaba tradicionalmente asociada a los tatuajes. Quizá esa es la característica de los tatuajes que hoy más se rescata. Es como si de alguna manera esa marca hecha en la piel, de manera más o menos indeleble, pudiera identificar en lo Real del cuerpo, algo que se ha desdibujado en lo Imaginario, tornándose así una forma de re-establecer las coordenadas que fijan al sujeto a la trama simbólica.

Me vienen a la memoria dos films muy interesantes sobre el tema de las marcas en el cuerpo.


La Mujer Tatuada


El primero es un film japonés, Irezumi (1982) (La Mujer Tatuada, título en castellano) . El título significa simplemente "tatuaje". La historia se desarrolla más o menos así: Akane es una joven que tiene un amante, el cual como prueba de amor le solicita que se realice un elaborado tatuaje en toda su espalda. El maestro tatuador, Kyogoro, le hará el dibujo pero recurriendo a una particular técnica: su asistente Harutsune se echa de espaldas y ella deberá tener sexo con el mientras el maestro realiza su trabajo.

Es necesario considerar que tradicionalmente en Japón los tatuajes eran sinónimo de pertenencia a la Yakuza, la mafia. En el caso del film, podríamos leerlo como un acto de sometimiento de la mujer a su amante. Obviamente la cinta explora la transformación de Akane por este singular método. Su cambio de posición subjetiva que desemboca en la ruptura de la relación con su amante simultáneamente a la conclusión de la realización del tatuaje.



The Pillow Book

Otro interesante film sobre la escritura en el cuerpo es The Pillow Book (1997) de Peter Greenaway (El vientre de un arquitecto, El cocinero, el ladrón, la mujer y su amante). En esta cinta, también con aire oriental, Greenaway explora el libro de Sei Shonagon del mismo nombre (Makura no Shoshi en japonés), una cortesana japonesa que vivió cerca del año 1000. El libro original de Shonagon era una serie de compilaciones no sistematizadas, parecidas a listas, poemas, pensamientos, eventos interesantes, etc.



The Pillow Book-movie trailer(1996)


Ya la película de Greenaway cuenta la historia de Nagiko (interpretada por la bella Vivian Wu) quien encuentra una manera de vengar a su padre (Ken Ogata), un escritor. Ella envia una serie de libros al que fuera su editor, y a quien hace responsable de la corrupción y muerte de su padre. La particularidad es es que todos los textos están escritos sobre un cuerpo viviente. El décimo tercer volumen, el Libro de la Muerte, es enviado escrito sobre el cuerpo de un luchador de Sumo. El texto revela la identidad de la Nagiko, luego de lo cual el editor encuentra la muerte a manos del guerrero.

Este interesante trabajo de Greenaway da ocasión de múltiples lecturas, tanto culturales como psicológicas. Los textos son literalmente "escritos en el cuerpo" y recrean el acto original del padre de Nagiko, que caligrafiaba jugando sobre su rostro cuando ella erá aún una niña.

En el film se presenta la hipótesis no de marcas aisladas en el cuerpo infantil, las cuales funcionan en la vida adulta como anclas significantes, sino la inscripción de un texto completo compuesto por listas, pensamientos y elementos aparentemente discretos (The Pillow Book), pero que cobran al final un sentido retroactivo, que coincide con la muerte del perverso editor.

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sábado, 2 de agosto de 2008

Casa de Arena y Niebla

House of Sand and Fog (Casa de Arena y Niebla) es una película del 2003 dirigida por Vadim Perelman, un director ucraniano que a la fecha hizo solamente dos films: éste del cual hablamos y The life before her eyes, en el 2007. Pordiamos decir que es el vivo ejemplo de que cantidad no tiene nada que ver con calidad.

Casa de Arena y Niebla recuerda el estilo de las antiguas tragedias griegas. Habla del destino, la fatalidad, pero fundamentalmente de la fragilidad de la condición humana. Kathy Nicolo (Jennifer Connely), deprimida por sus problemas personales, cae en las redes de la implacable burocracia y ve su casa subastada por deber unos pocos dólares en impuestos.

La casa es entonces comprada por Behrani (Ben Kingsley), un militar iraní que se muda allí con toda su familia intentando recuperar, en un sacrificado exilio, algo del status de su vida pasada.

A partir de allí, se desatará un conflicto entre la antigua dueña y el nuevo propietario. Otros personajes de la historia son la esposa y el hijo de Behrani, y el oficial de policía que intenta ayudar a Kathy a recuperar su propiedad. Pero además hay Otro personaje, que es la trama social misma maravillosamente representada en el film – basta prestar atención a todas las secuencias que son tomas “desde arriba” de la escena. Es la mirada del Gran Otro, representada por ejemplo en la figura borrosa del médico, en los aparatos de iluminación del quirófano, en la repetida escena de la fuente para pájaros en el jardín de la casa, cuya agua estanca refleja el cielo, que se percibe como la omnipresente mirada de los dioses impasibles sobre los dramas humanos.

Paulatinamente en la cinta va creciendo esta sensación de pequeñez, de insignificancia al tiempo que aumentan las complicaciones del drama. Este es el estilo fundamental de las tragedias griegas. Cuanto más los hombres intentan enderezar su destino, según sus propios anhelos, tanto más encuentran que ese mismo movimiento los sumerge en aquello de lo que intentan escaparse. Lo real retorna entonces como una falla, como aquello que no debería suceder. Y sin embargo sucede.

Esta película, que recomiendo en todo aspecto, tiene, por supuesto, mucha influencia del cine ruso. Demás está decir que no es la típica historia americana donde el héroe triunfa aunque todo le vaya mal.

Casa de Arena y niebla es una historia sobre el sujeto humano, y desde el punto de vista de la protagonista, podríamos decir que es una historia sobre la subjetivación misma. Pero no te cuento más. Munite de una caja de carilinas para verla.


House Of Sand And Fog movie trailer

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sábado, 12 de julio de 2008

El fin de los tiempos

El último feriado aproveché para hacer algo que no hacía hace tiempo y fui al cine. Llegué mas o menos sobre la hora sin haber elegido un película previamente, así que me dejé llevar por el título y saqué entradas para “El fin de los tiempos”.

Entre a la sala y a poco de comenzar el film me di cuenta de que estaba en la mejor situación que uno puede estar cuando va a ver este tipo de films, esto es rodeado por una gran cantidad de perfectos idiotas.

Conforme iban avanzando las escenas se escuchaban exclamaciones por toda la sala, que luego se iban transformando en risas nerviosas, chistes y vociferaciones de toda especie.

El film se monta sobre la archi-conocida fórmula de la catástrofe masiva, y es la saga de una pareja para huir, buscar un lugar seguro y así salvar sus vidas.

La diferencia, quizás notable, en esta película, es que la “plaga” que se cierne sobre los habitantes de Estados Unidos, es un tipo de toxina que causa que los infectados se suiciden sin más ni menos.

Fuera de un par de escenas bizarras, como la del zoológico, en la que uno de los infectos suicidas decide poner fin a su existencia con la ayuda de unos leones, la cinta logra mantener en vilo a los espectadores por causa de esta confrontación directa con lo irreductible de la muerte.

Nótese que ya es de lo más habitual ver la muerte en el arte cinematográfico. Pero lo común es que la muerte sea algo que le acontece a otros. El héroe en general logra mantener una cierta distancia subjetiva en relación a los acontecimientos. En “El fin de los tiempos” esa distancia se acorta peligrosamente. La sensación es que no hay nada que se pueda hacer para detener ese fin de los tiempos. De ahí las permanentes exclamaciones de los espectadores, como una forma de evacuar algo de la angustia que provoca la visión de este nivel de catástrofe.

Por otro lado, en un análisis más detenido, lo que se puede hacer es separar las dos historias de la película. Por un lado la incógnita de lo traumático que está ocurriendo, todas las personas se hieren a sí mismas y provocan su propia muerte, y por otra parte, la historia de la pareja que trata de salvarse.

Él es un profesor de secundaria, trata con lógica de interpretar los hechos y buscar una respuesta por deducción científica para lograr permanecer a salvo. Su mujer le oculta a su vez un secreto, y es que se ha ido a comer “un postre” con un amigo a sus espaldas. En el transcurso de la huída, ella le revelará el secreto de ésta su infidelidad “naif”. (y es también interesante contrastar lo inocente de los personajes con la terrible experiencia que se manifiesta fuera de ellos).

Ahora bien, la trama real de la película es ésta: una pareja en la cual el muchacho está enamorado de la chica y la chica es una histérica que todavía no sabe bien lo que quiere (un amigo cuenta como la vio llorando el día de su casamiento, porque no estaba preparada, etc. ) Luego ella busca su propia respuesta y acepta la invitación de un hombre para comer un postre. Más tarde este hecho se lo revela al marido, en pleno escape de la plaga, y todo dependerá de que él pueda mantener en la relación la convicción sobre su amor por ella, o sea: hacer lugar a este vaivén histérico de la mujer y poder de éste modo establecer la relación sobre otros ejes.

El doblez en la historia de la pareja hace un contrapunto con lo incognoscible que resulta la plaga que obliga a quien la padece a suicidarse. Se dan en el film diferentes explicaciones: primero que es un ataque terrorista, un arma biológica, hasta que se percatan que las plantas son las que generan una neurotoxina mortal. Pero el misterio permanece en pie, ya que aún conociéndose el motivo formal, no es posible averiguar qué es lo que lleva a las plantas a generar la tal toxina.

Entonces, podemos preguntarnos sobre el origen de lo que resulta tan traumático en el film: y la respuesta hay que buscarla no en la causa – la toxina, los terroristas, las plantas, etc. – sino en la forma misma de la estructura que presenta en su núcleo más íntimo esta fractura insoluble, esta barradura irreductibe, que es lo real que emerge perforando la trama simbólica.

Podemos comparar el film con otros del estilo catastrófico – quizá el modelo más estilizado sea el de “Los Pájaros” de Hitchcock, pero también Jurasic Park, La Guerra de los mundos y otros por el estilo. Lo que tienen en común estas historias es su doble trama. En Los Pájaros, la historia de un hombre que no puede abandonar a su madre en favor de su deseo por una mujer. En Jurasic Park y en La guerra de los Mundos, la saga de un hombre por dar cuenta y prueba de su posición de padre. En “El fin de los tiempos”, lo interesante es que no hay ataque por parte de los que resultan afectados por la enfermedad (al estilo de “La noche de los muertos vivos” de George Romero, donde los zombis se vuelven contra los “normales”), sino que la paranoia aquí confronta a los personajes con su propia pulsión de aniquilación.

El punto nodal de la historia se da cuando ambos protagonistas deciden permanecer juntos a pesar de la posibilidad de la muerte. Él toma la resolución, sale al exterior y camina sobre la hierba mortífera. El viento transporta la invisible toxina. Ella lo imita. Se encuentras ambos amantes y.... milagro, nada les ocurre. El peligro ha cesado.

La resolución del film es el embarazo de la protagonista en las escenas finales. Desde una perspectiva sexual, podríamos leerlo como el pasaje de la sentencia lacaniana “no hay relación sexual” a un estado donde quizá fuese posible, pero solamente a condición de un reposicionamiento en relación a este núcleo traumático, que queda siempre desconocido y por fuera de la simbolización.



El Fin De Los Tiempos [The Happening] - Trailer

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sábado, 10 de mayo de 2008

BLUE VELVET - Los sordidos infiernos de David Lynch

Recuerdo que cuando era joven (o sea hace seis meses) había registrado una frase de Paul Eluard que decia algo como: "Hay otros mundos, pero están en este". Tal es caso de los films de David Lynch, y más precisamente de Blue Velvet (Terciopelo Azul) (1986) . Muy David Lynch, el film revela los sórdidos recovecos que subsisten bajo la superficie de la prolija y normada sociedad americana. Pero también, desde un punto de vista individual, podríamos pensarlo como una alegoría de los mismos procesos intrasubjetivos, más precisamente aquellos que ocurren del otro lado de la barrera de la represión.

El epicentro del film es el departamento de Dorothy, una misteriosa y bella cantante. El lóbrego apartamento contrasta con los exteriores del pequeño pueblo de Lumberton, donde la vida transcurre tranquila y sin prisas, el sol brilla, el cielo es azul, por las calles desde el autobomba, un bombero saluda sonriente con un gesto franco de "todo esta bien, aqui no pasa nada". Pero pasa todo.

Vayamos al argumento: Jeff es un muchacho que vuelve a su tranquila ciudad con motivo de una súbita enfermedad de su padre. Lo visita en el hospital y de vuelta a su casa encuentra una oreja en la hierba. La recoge y lleva el macabro hallazgo a un detective de la policía quien le promete investigar el caso, pero le advierte que no intente saber nada hasta que todo se haya resuelto. El joven Jeff, ansioso por develar el misterio escondido detrás de la oreja seccionada, decide emprender su propia búsqueda ayudado nada menos que por Sandy (Laura Dern) la hija del detective.

Sus peripecias lo llevan a descubrir un mundo oculto, repleto de personajes sórdidos y perversos.
Este es quiza uno de los films más "fáciles" de ver de David Lynch. La historia se desarrolla en un clima ciertamente onírico, parecido al de Mulholland Drive (2001) o Lost Highway (1997) , con la diferencia de que en Blue Velvet los símbolos son mas próximos a la realidad y la trama aparece como más ordenada. La actuación de Dennis Hopper como Frank Booth es quizá su mejor papel y encarna perfectamente todo lo siniestro, obseno y perverso del personaje.

La "caída" del padre de Jeff, con la escena del ataque, la manguera que permanece surtiendo água a nivel abdominal mientras él yace inconciente es el preludio de todo lo que ocurrirá luego a los personajes de la historia. Esta caída del padre coloca a Jeff en situación de tener que vérselas con su propia adultez, pasaje que hará no sin inconvenientes. El cuadro de la visita al hospital es perfecto también, puesto que el padre no puede hablar, completando así ese clima de castración e impotencia paterna. A partir de alli Jeff tendrá que dar la prueba de poseer aquello de lo que está desprovisto, esto es, del falo - ingresando de este modo, en la vida adulta.

Sus enredos con Sandy, la hija del detective, una chica que tiene novio, pero que se siente atraída hacia Jeff se darán paralelamente a su envolvimiento con Dorothy (Isabella Rosellini), una cantante cuya vida esconde un oscuro secreto.

Aqui aparece el tema de las dos mujeres: Sandy que representa la chica "legal", sana, de buena familia, esa que es ideal para casarse y formar una linda familia suburbana - y por otro lado Dorothy que encarna l femenino en su dimensión más peligrosa, pero al mismo tiempo irresistiblemente atractiva.




La escena de Frank y Dorothy en el departamento de ella, siendo espiados por Jeff desde el armario es de antología. Jeff, cual voyeur, contempla la brutalidad perversa de Frank para tener sexo con la mujer. La insulta, la golpea, pero ella, lejos de sufrir por ello, goza, ante los atónitos ojos del escondido Jeff .

Esta es la contemplación de la escena primaria. Un Frank desbocado que dice "Mami, listo para coger", como dándose una orden militar. "Aqui está papi" y se llaman papi y mami con Dorothy, mientras él inhala helio y su voz se vuelve aguda. Le manda abrir las piernas, la golpea y la posee en la alfombra mientras muerde la cinta azul de su bata.

El departamento de Dorothy esconde el secreto, la dimensión más abrumadora del Ello, el goce oculto tras los velos de la supuesta normalidad de la vida cotidiana. Es otro mundo, un mundo que - volviendo a Eluard - está en éste.

Mientras, las pesadas cortinas del departamento se mecen suavemente. Hay algo siniestro detrás de la escena.

Pero todavía a Jeff le quedará mucho camino por recorrer. Su encuentro con Frank, la escena de la casa de citas y luego la del auto, donde vuelve a aparecer la cinta de la bata, ahora en boca de Jeff. Un cuadro claramente homosexual.

Pero para terminar ésta rápida nota sobre la película - y dejo que descubras todo el inmenso simbolismo de la cinta - quisiera señalar el lugar de algunos elementos, tales como el marido de Dorothy (el dueño de la oreja seccionada) , que sólo aparece en la película muerto ya sobre el final, sentado en el departamento. El muerto en los films de misterio siempre evoca al objeto petit a lacaniano. Un objeto inefable alrededor del cual se arma toda la trama del deseo. Y el detective, el padre de Sandy? Se parece un poco al lugar del analista. Basta recordar su parlamento a Jeff: "Bueno, has encontrado algo (refiriendose a la oreja) que es muy interesante para nosotros. Muy interesante. Sé que querrás saber más. Pero temo que debo pedirte que no le cuentes a nadie sobre lo que hallaste, y no preguntes más sobre el caso. Un día , cuando todo esté resuelto te dejaré conocer los detalles. Ahora mismo no puedo".

Bueno, hasta aqui llego con mi aburrida reseña. Disfrutá la película.

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